¿Por qué somos refractarios a la Luz Divina?

¿Por qué somos refractarios a la Luz Divina? 850 480 V.M. Kwen Khan Khu

Muy queridos/as lectores/as:

Existe algo controversial dentro de nosotros que bien vale la pena escrutar. Me refiero claramente a:

¿POR QUÉ SOMOS REFRACTARIOS A LA LUZ DIVINA?

Toda la masa humana de estos tiempos oscuros cree, rotundamente, que posee verdaderos anhelos espirituales, cuando en realidad de verdad cada vez que se la pone a prueba resulta siendo un fracaso total.

En cierta ocasión, un gran ser que fue llamado Mahatma Gandhi expresó claramente: «Los cristianos solo son cristianos mientras tienen el refrigerador lleno de abundantes viandas»… Esta frase, aunque parezca simplista, encerraba una terrible y enorme verdad. Somos religiosos de carácter convencionalista, nada más…, pero no profesamos, en el fondo, ningún credo porque nos hemos vuelto REFRACTARIOS a lo divinal, a la luz espiritual.

Del mismo modo que cuando nuestras pupilas no pueden soportar, en un momento dado, una luz intensa y por ello, instintivamente, nuestro cuerpo envía un mensaje a los párpados para que cierren nuestra visión, asimismo toda nuestra naturaleza ha sufrido un cambio vibracional espantoso que la lleva a repudiar, en el fondo, todo lo que compete al emprendimiento de la búsqueda de nuestro religare, es decir, de la unión con nuestro SER…

En su monumental obra titulada LA REVOLUCIÓN DE BEL, el V.M. Samael nos describe, paso a paso, cómo y cuánto le costó al Avatara sacar a aquella entidad demoníaca ─léase: Belcebú─ de los espacios infernales en los que moraba y, para colmo, nos detalla cómo logró convencer a uno de los Príncipes de la Logia Negra para que se decidiese a abandonar el mundo de las tinieblas y optase por regresar al Reino de la Luz. Empero, hemos de decirlo, el Patriarca Samael tomó la decisión de conducir a Belcebú hacia la Gran Luz después de observar clarividentemente que en el corazón de aquella criatura no se había extinguido una luz azul que aún brillaba en las entrañas de quien pasó a ser, históricamente, un legítimo embajador del averno…

Esa luz ─nos dice el V.M. Samael─ fue el resorte que logró, poco a poco, con infinita paciencia, el milagro de la transformación de aquella alma perdida de la cual se hablaba en manuscritos variados, antiguos y modernos, de manera horrorosa. Esa luz, misteriosamente, era una fracción de AMOR VERDADERO que aún latía dentro de aquel monstruo hoy redimido. El Maestro Samael nos describe en la obra que antes hemos mencionado los esfuerzos que tuvo que hacer para que Belcebú se fuera acostumbrando a las regiones superiores del cosmos y, de este modo, fuera sintiendo rechazo por las infradimensiones de la naturaleza. ¡Toda una tarea titánica!

En nuestros días, la marea humana, a causa de la fuerza siniestra del YO y de su hermana la Ley de Entropía, ha convertido su naturaleza física y psíquica en algo totalmente degenerado y ni tan siquiera sospecha que se halla en ese estado. Eso es aún más grave. Veamos: este género pseudohumano ni siquiera se sabe alimentar. Come alimentos transgénicos y, para colmo, ni siquiera sabe seleccionar los mismos. Come carnes con carbohidratos, a lo bruto, come desordenadamente, come a deshoras y todo ello lo mezcla con bebidas alcohólicas, drogas y otras arbitrariedades de diversa índole. Poco le importa la euritmia de su cuerpo.

Igualmente, lo mismo sucede con las impresiones de las que se alimenta el aparato psíquico del humanoide. Gusta de alimentar su psicología con PORNOGRAFÍAS, FILMES DE VIOLENCIA, ESPECTÁCULOS SONOROS MULTITUDINARIOS EN LOS QUE SE PIERDE toda compostura y toda ética, e, igualmente, con otros espectáculos sangrientos ─léase: boxeo, carreras de coches de fórmula uno, lanzamientos alocados desde un puente atados a una cuerda (léase: puenting), corridas de toros en las que se tortura hasta la muerte a un indefenso animal, etc., etc., etc.─.  Es incuestionable que toda esta larga lista de estupideces descontrola totalmente los centros de la máquina orgánica, a saber: el centro intelectual, el centro emocional, el centro motor, el centro instintivo y el centro sexual, quedando como resultado una criatura absolutamente trastornada aunque no lo parezca…

El aguijón más fuerte lo recibe el humanoide racional con el vicio de LA FORNICACIÓN, pues este vicio ocasiona impactos horribles en el sistema nervioso central, así como en el sistema nervioso simpático y parasimpático del mismo, incapacitándolo ampliamente para poder llegar a ser una persona que sea capaz de tener un SENTIDO DE CONCENTRACIÓN fiable y UN EQUILIBRIO en todas las facetas de su vida. Los expertos en eso que llamamos hoy YOGA dicen que el actual bípedo tricerebrado NI SIQUIERA SABE RESPIRAR, y es obvio que el oxígeno juega un papel esencial en las actividades cerebrales. Cuando ni siquiera nos llega suficiente oxígeno a nuestro cerebro, es claro que nuestra psiquis no tiene maneras para conectarse con vibraciones superiores y mucho menos está capacitada para experimentar los fenómenos metafísicos que dan sentido a eso que llamamos VIDA.

De este modo, ya lo hemos dicho en renglones anteriores, el mal llamado hombre de nuestros días es tan solo un ente que vive exclusivamente para comer, trabajar, fornicar y dormir, como las bestias de la naturaleza; esa es su mecánica diaria y así actúa desde la cuna hasta la tumba. En semejantes condiciones, lamentablemente, nos hemos creado una forma de vivir de manera artificiosa, la cual es para todos nosotros MUY IMPORTANTE y con eso nos conformamos… Podríamos enfatizar claramente que vivimos establecidos en LA SINRAZÓN, en otras palabras, en UN SUEÑO MALÉFICO cuyas consecuencias ya se ve que están siendo catastróficas en los cuatro puntos cardinales.

Lo sorprendente de todo esto, estimado lector, es que habiendo sido BELCEBÚ todo un perverso demonio, guardaba en sus adentros una estela de luz azul que titilaba en sus entrañas, y tal luz era un remanente de eso que hemos de llamar AMOR LEGÍTIMO. No olvidemos que, según las investigaciones del V.M. Samael, Belcebú había sido engañado por otros demonios hacía muchas edades como parte de eso que llamamos TIEMPO. Empero, tal criatura había emprendido el camino del mal creyendo, claramente, que aquello le reportaría logros trascendentales y, acostumbrado a trabajar para su jefe superior ─Yahvé─, ejercía su profesión demoníaca con mucha dedicación. Esto es lo que llamaríamos UN EQUIVOCADO SINCERO… Hoy Belcebú es una dama que habita en Francia y se le dio cuerpo femenino justamente para que desarrollase más amor…

Lo grave de nuestra humanidad actual es que, además de haberse engañado a sí misma identificándose al cien por cien con todo lo VANO E ILUSORIO, ha llegado a destruir maquiavélicamente a CUPIDO, al AMOR PROFUNDO, y esto la ha degradado de tal manera que ha pasado de ser algo humano a terminar convertida en una masa de gusanos. En estas condiciones, paciente lector, nos hemos convertido en CASAS VACÍAS en las que no tenemos ni siquiera esa LUCECITA que sí tenía aquella entidad malévola que la historia de la teología y la demonología recuerda con el nombre de Belcebú. Esa es nuestra desgracia.

Tal es la razón por la cual el V.M. Samael dice claramente en muchas de sus obras, y de manera especial en la que lleva por título SÍ HAY INFIERNO, SÍ HAY DIABLO, SÍ HAY KARMA, que, actualmente, MILLONES DE ALMAS están entrando al abismo ─léase: a las infradimensiones de la naturaleza─ a causa de haber llegado ya al final de sus ciclos de ciento ocho vidas y, como consecuencia, entran en la Ley de la Involución sumergida…

Para nosotros dejar de ser REFRACTARIOS A LAS LUCES DEL ESPÍRITU necesitamos con urgencia cambiar nuestra naturaleza psíquica y ordenar nuestra naturaleza física. Necesitamos cambiar el malsano hábito de LA FORNICACIÓN por el sabio uso de la TRANSMUTACIÓN DE NUESTRAS ENERGÍAS CREADORAS. Necesitamos activar nuestros discos o chakras de nuestra anatomía oculta para capturar los diversos fenómenos del cosmos y de la naturaleza misma a fin de HACERNOS CONSCIENTES en tales regiones. Necesitamos que NUESTRA CONCIENCIA abandone su prisión, su mazmorra en la cual ha quedado atrapada, para que, gozando de la libertad que merece, tome contacto con los llamados AEONES del Espíritu. De esta manera, entonces, habremos sabido para qué hemos nacido, por qué existimos, de dónde venimos y hacia dónde vamos.

Añadida a esa condición degradante tanto física como anímica o psicológica, muchas personas ya han desquiciado su propia psiquis al punto de tomar lo ANORMAL como si fuera NORMAL. Me refiero al HOMOSEXUALISMO, EL TRAVESTISMO, EL LESBIANISMO… Todas estas son enfermedades mentales, aunque se empeñen las multitudes en negarlo. En tales casos existe ya una desconexión absoluta entre estas gentes y su Chesed interior, vale decir: su Íntimo, con todo lo cual tales humanoides se han autosentenciado para ser candidatos seguros a la involución sumergida de los mundos infiernos. En semejantes condiciones es obvio que la frialdad lunar ha hecho en tales personas su nido y resulta muy difícil volver a tener el calor espiritual. Por tales razones, el V.M. Samael calificaba a los homosexuales, lesbianas y travestistas como casos perdidos y las consideraciones son obvias.

Séame permitido añadir a estas líneas algunas frases para la reflexión:

«Cuán insensato es el hombre que deja transcurrir el tiempo estérilmente».
Goethe

«En la mayoría de los hombres las dificultades son hijas de la pereza».
Samuel Johnson

«Solo aquellos que nada esperan del azar son dueños de su destino».
Mathew Arnold

«Las dificultades aumentan conforme se aproxima uno al fin».
Goethe

SEAN CON TOODOS VOSOTROS LAS LUCES ETERNAS DEL THEOMEGALOGOS.
Kwen Khan Khu

1 comentario
  • Andres Nascan 2020-07-08 at 05:35

    Esto, en realidad de verdad es directo, real y triste..
    Muchas gracias por tan hermosa reflexión

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