La naturaleza del mal

La naturaleza del mal 850 480 V.M. Kwen Khan Khu

Amados/as lectores/as:

Haciendo algunas disquisiciones, me resulta placentero hablaros sobre:

LA NATURALEZA DEL MAL

Hablar sobre LA NATURALEZA DEL MAL no es, ciertamente, cosa fácil, pues se trata de un tema con muchísimas raíces que se pierden en la noche aterradora de todas las edades.

Para las religiones muertas ─cristianos católicos, cristianos ortodoxos, judíos, hindúes, etc., etc., etc.─, la cosa, según ellos, resulta fácil, pues asocian el MAL simplemente con una entidad cualquiera, llámese DIABLO, SATÁN, DEMONIO…, ENTIDAD MALIGNA, y a la misma se le achacan todos los problemas de la sociedad y de la humanidad en general. A las religiones muertas NO LES INTERESA PARA NADA conocer realmente el fondo y la estructura del MAL, sino que llevan este asunto con profundo DESINTERÉS porque al final, según ellos, aunque el MAL NOS HAGA PECAR lo solucionaremos en la misa del domingo con una confesión y una comunión. Así trabajan las religiones muertas. Para colmo, en el caso de los cristianos ─católicos u ortodoxos─, opinan que Jesús murió en la cruz y con su muerte están purgados todos los delitos que cometamos ahora o dentro de miles y miles de años. Así trabaja la FANTASÍA en la que quedó encerrada la doctrina cristiana tergiversada. Nada más absurdo que pensar que el mártir del Calvario, por AMOR ─dicen ellos─, se sometió a una horrorosa tortura para que nosotros siguiéramos pecando a nuestras anchas. ESTE ES EL COLMO DEL ABSURDO.

Para nosotros, los gnósticos, el MAL no es una simple actitud que puede manifestarse un día cualquiera, en un lugar cualquiera o en una persona cualquiera, no. Para la Gnosis, el origen y la naturaleza del mal hay que buscarlos en los orígenes mismos de la creación en la que estamos también nosotros envueltos.

La antropogénesis gnóstica nos habla abundantemente, a través del V.M. Samael Aun Weor, acerca de cómo la humanidad inocente de tiempos lemúricos fue trastocada en su naturaleza por culpa de lo que los llamados exégetas llaman FALSO DEMIURGO, y que la Gnosis reconoce como una comisión encabezada por un archifísico llamado ÁNGEL SAKAKI. Según la Gnosis, esta comisión ocasionó que la fuerza luciferina o luciférica quedase, durante un tiempo, fuera del control del SER en cada persona, y aquel descontrol provocó en los inocentes lemures deseos que, finalmente, los llevaron a querer perder sus energías sagradas, con lo cual, para colmo, desarrollaron una cola atómica ─energética─ que se prolongó fuera del coxis humano y dicha cola llegó a ser de naturaleza física o celular. Esta cola pasó a ser llamada, en el esoterismo antiguo, ÓRGANO KUNDARTIGUADOR. Existen personas que, practicando hoy día Magia Sexual combinada con la Magia Negra, llegan a desarrollar esa cola energética. En tales casos dichas personas se tornan MAGOS/AS NEGROS/AS CON UNA SERIE DE POTENCIALIDADES MALIGNAS…, y pasan a integrar las filas de los ejércitos de la LOGIA NEGRA.

Al margen de todo esto, amigo lector, la Gnosis nos informa de que dicho órgano abominable produjo en el psiquismo humano, desde entonces, más y más vibraciones malignas que se fueron al fondo del mismo y comenzaron a crear lo que la psicología oficial de nuestros días ha venido a llamar YO, EGO, SÍ MISMO, etc., etc., etc.

Incuestionablemente que aquella humanidad inocente de entonces perdió su inocencia, acontecimiento mostrado en la Biblia por la tentación que hace la serpiente, o fuego luciferino, a los habitantes del Paraíso ─Adán y Eva─. Al quedar estos últimos contaminados, procrearon a los dos hijos representativos del BIEN y del MAL, llamados Caín y Abel. Caín era cazador ─nos dice el Génesis─ y Abel era pastor. En Caín hemos de ver a la mente cainita, que siempre anda cazando fortunas, fama, prestigio, dineros, honores, etc., etc. En Abel hemos de ver la imagen del hombre que persevera en seguir el Camino Secreto y se esmera en ayudar a otros ─las ovejas─ a seguirlo. Empero, el mismo Génesis nos dice que CAÍN MATÓ A ABEL con una mandíbula de burro. Esta es una alusión al hecho de que, finalmente, con el tiempo, la brutalidad, el YO ─Caín─ se impuso sobre la Esencia ─el Alma─ y la derribó con argumentos y argumentos ─esa es la mandíbula de burro, pues el burro representa la mente en esoterismo─.

Lo que siguió ya todos lo conocemos: el YO, CAÍN, EL EGO, se multiplicó más y más en la naturaleza anímica de los seres humanos, y nuestra humanidad se dedicó al vicio perverso de la FORNICACIÓN hasta hacer de dicho vicio algo que hoy en día es muy BIEN VISTO y hasta GALARDONADO EN NUESTRA SOCIEDAD.

Sabido es, para quienes hayan estudiado la Gnosis, que a medida que LA FORNICACIÓN se practica más y más, el ser humano se va quedando desposeído de las únicas energías que le pueden dar luz en su psiquis y que le permiten fabricar Alma. Así las cosas, a mayor cantidad de FORNICACIONES mayor es la cantidad de tinieblas que se apoderan de eso que llamamos Alma. Nuestra Alma queda poseída por energías altísimamente malignas, que cada vez más y más nos apartan de nuestra realidad primigenia: el SER. Podríamos decir, sin equivocarnos, que la humanidad fue quedando, con los milenios y los siglos, cada vez más en tinieblas, y ello ocasionó que finalmente terminara, como sucede hoy en día, justificando el MAL DE MIL MANERAS. Es ostensible que una situación como esa es insostenible y lo que sucede luego es simple inferirlo: EL HOMBRE TERMINARÁ ANIQUILANDO A SU PROPIA RAZA HASTA EXTERMINARLA DE LA FAZ DE LA TIERRA, y eso es lo que esotéricamente llamamos KALI-YUGA o Edad de las Tinieblas, en la cual vivimos y nos encontramos actualmente.

Hasta aquí pareciera que hemos llegado a entender LA NATURALEZA DEL MAL, empero esa no es la realidad, mis queridos amigos. Esa naturaleza que nos inclina al mal hay que buscarla más allá de la caída angélica de la cual nos habla el Génesis. Gracias, nuevamente, al Gnosticismo milenario y a la cosmogénesis gnóstica, nosotros hoy podemos saber que antes de la raza Lemur existió otra llamada Hiperbórea ─que vivió en el septentrión de nuestro mundo─, y antes de los hiperbóreos existió la llamada RAZA POLAR o PROTOPLASMÁTICA, cuyo único nexo con el mundo físico tridimensional era un protoplasma ─ese era el vehículo físico de los protoplasmáticos─. Dicha raza existió donde hoy se ubican los polos de nuestro mundo actual. La Tierra ha cambiado de polos varias veces, amigo lector, y de allí las famosas glaciaciones…

Pues resulta bueno saber que en tiempos de los hiperbóreos ya el ser humano ─que descendía de los mundos superiores energéticamente─ conoció la guerra, y la guerra es el mal en acción. Y nosotros debemos preguntarnos: pero ¿cómo ha sido posible eso si no se había generado el YO, si no se había producido el PECADO ORIGINAL? Enigmas, enigmas, enigmas…

A esta incógnita la Gnosis da respuesta. ¿Cuál es la respuesta, amigo lector? Para llegar a comprender esta delicada situación debemos recordar con el hinduismo que el universo fue creado gracias a la combinación de lo que ellos llaman GUNAS o características de la MULAPRAKRITI o MADRE CÓSMICA. La Madre Cósmica hace referencia al VIENTRE CÓSMICO que fue fecundado por el rayo de la creación, que la Kábala de todos los tiempos ha llamado RAYO OKIDANOKH. Todo, absolutamente todo, fue creado con materia cósmica ─energética─, y esa MATERIA CÓSMICA estuvo y está constituida por tres tipos de energía: ENERGÍA RAYÁSICA, ENERGÍA TAMÁSICA Y ENERGÍA SÁTTVICA. Todo en la creación contiene estos tres ingredientes: las cosas, la naturaleza y sus tres reinos, el cosmos infinito, etc., etc., etc.

Así ─nos dice la Gnosis─, hay alimentos RAYÁSICOS: picantes, ácidos, amargos, fuertes, carnes como la del cerdo y los alimentos llenos de grasas; hay, por otra parte, alimentos TAMÁSICOS, como todo lo que está sin vida: envasados en latas de metal, en frascos con aditivos para que se conserven durante años, las leches UHT, los alimentos ultracongelados, etc., etc., etc.; y, finalmente, hay alimentos SÁTTVICOS, como las frutas, las verduras orgánicas, los alimentos leguminosos, los pescados frescos, la carne de cordero, de aves, etc., etc., etc.

De la misma forma que hay estos tres tipos de alimentos, amigo lector, hay metales rayásicos, tamásicos y sáttvicos. Por ello, también podemos hablar de personas rayásicas: iracundas, muy emocionales, muy instintivas, etc.; personas tamásicas: perezosas, lentas, sin vida, sin energías, gentes sin emociones, sin motivación, etc., etc., etc.; y gentes sáttvicas: personas que saben equilibrar sus centros emocional, intelectual, motor, instintivo y sexual, personas amantes del Yoga, de la gimnasia, gentes que no abusan de los deportes ni de los alcoholes, gentes dinámicas pero sin llegar al frenesí en sus actos, etc., etc., etc.

Dicho lo anterior, permítanos el lector decirle ahora que cuando la creación se originó en lo que los gnósticos llamamos ESPACIO ABSTRACTO ABSOLUTO, la energía PRIMORDIAL que habría de descender estaba perfectamente equilibrada en las características que la conformaban, es decir, en sus Gunas. Las Gunas Rayásica, Tamásica y Sáttvica ─nos dice la Gnosis─ estaban en profundo y completo equilibrio. Empero, cuando esa energía PRIMORDIAL comenzó a alejarse del punto de partida original, las características de esa materia comenzaron a desequilibrarse a medida que la creación se apartaba del ESPACIO ABSTRACTO ABSOLUTO para acercarse al mundo físico tridimensional. Fue allí, en esos inicios, cuando por culpa de dicho desequilibrio se comenzó a generar lo que llamaríamos un desorden cósmico. Incuestionablemente que el descenso de la creación comenzó a sufrir perturbaciones, y dentro de aquel material perturbado estaban las millonadas de ESENCIAS que descendían por vez primera a la manifestación. Por esta razón ─nos dice el Gnosticismo─, ya en tiempos de los hiperbóreos la Guna Rayásica operó sobre la naturaleza anímica de ellos llevándolos a conocer la GUERRA. Y no olvidemos, por otra parte, que la Gnosis nos comenta que en el inicio de la Lemuria las criaturas humanas, al NO POSEER EGO, no estaban atadas a la existencia y, en cambio, poseían una facultad llamada en metafísica pura PERCEPCIÓN INSTINTIVA DE LAS VERDADES CÓSMICAS. Esta PERCEPCIÓN DIVINA les permitió a los lemures prever el futuro que le aguardaba a la humana especie y, a causa de esta percepción, los lemures planearon un AUTOEXTERMINIO o SUICIDIO COLECTIVO. Así lo comentan antiquísimos desideratos.

Ante semejante situación, el llamado CÍRCULO CONSCIENTE DE LA HUMANIDAD ─que vigila las humanidades y los mundos─ decidió enviar a la famosa comisión sagrada, al frente de la cual ─dijimos antes─ estaba el archifísico ÁNGEL SAKAKI. Escrito está que dicha comisión estudió la grave situación que vivían LOS LEMURES y decidió entonces liberar la fuerza luciferina del control del SER en cada criatura humana. Este acontecimiento está señalado simbólicamente en la Biblia en aquel pasaje en el cual se habla de que Dios produjo un sueño en Adán ─que entonces era andrógino─ para extraerle de sus costillas a Eva ─léase la separación en sexos opuestos que sobrevino antes de que los lemures mordieran la simbólica manzana y desarrollaran el ya citado órgano Kundartiguador─. Este es el real ACONTECIMIENTO que se esconde detrás de todo aquel drama de la caída angélica. Empero, como ya lo habrá entendido y comprendido nuestro lector, no fue la caída angélica quien engendró el mal, sino, más bien, antes el MAL ya venía incluido en el desequilibrio de las ya citadas características de la materia cósmica que llamamos GUNAS y de las que ya hemos hablado.

Este, amigo lector, queridos lectores y lectoras, es el origen auténtico del MAL y la NATURALEZA MISMA DEL MAL.

Enhorabuena a la Gnosis, que siempre nos da respuestas a los enigmas de la vida y de la muerte… Por eso es que la palabra GNOSIS traduce CONOCIMIENTO COGNOSCITIVO y es la única fórmula para ir más allá del BIEN Y DEL MAL.

Terminemos con Erasmo diciendo: «La vida humana no es más que una comedia en la que, bajo una máscara prestada, cada uno representa su papel hasta que el empresario le obliga a salir de la escena».

Os envío unas frases para vuestra reflexión:

«Es un gran consuelo pensar que, el mal que sufres, todos lo han sufrido antes y todos lo sufrirán».
Séneca

«Hacer mal por voluntad es peor que hacerlo por la fuerza».
Aristóteles

«No hagáis el mal y el mal no existirá».
Tolstoi

«El solo no hacer el bien ya es un gran mal».
San Francisco de Sales

«Hay pocos malvados que ya en vida no lleven el infierno en sus almas».
Bembo

MEA CULPA.
─‘Es mi culpa’─.
KWEN KHAN KHU

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