El maléfico efecto del Yo de la envidia

El maléfico efecto del Yo de la envidia 850 480 V.M. Kwen Khan Khu

Caros lectores:

Os hago llegar unas breves líneas para haceros saber algo sobre:

EL MALÉFICO EFECTO DEL YO DE LA ENVIDIA EN EL CAMINO SECRETO

Todos sabemos, mediante nuestra doctrina, que para alcanzar nuestra liberación final es menester deshacernos de nuestros diez mil agregados psicológicos que en nuestro interior cargamos. Así lo ha dicho nuestro amado Maestro Samael. También todos sabemos que cada agregado reviste, en sí mismo, múltiples facetas, lo cual muchas veces dificulta que lo podamos detectar al cien por cien. No es un trabajo fácil, requiere mucho análisis y muchísima PACIENCIA.

Dentro de este enjambre de odiosas energías psíquicas, queridos amigos, es importante tener muy en cuenta al YO DE LA ENVIDIA, pues tiene muchas variantes y puede manifestarse en relación a cosas materiales o espirituales. Hay quienes envidian la mujer del otro, la casa del vecino, la profesión del amigo, el estatus económico de los demás, etc., etc., etc.; empero, lo peor aparece cuando este agregado ENVIDIA TAMBIÉN LAS COSAS ESPIRITUALES. En tal caso resulta peligrosísimo y puede llevarnos a la TRAICIÓN para con nuestro mismo Gurú o para con las fuerzas benditas que nos asisten constantemente.

Recordemos que en la historia de la Gnosis misma se han producido situaciones realmente muy tristes y horrendas originadas por la acción de este maléfico agregado. Baste con recordar a quien fuera llamado en su tiempo, allá en Colombia, VERBO DE ORO cuando el V.M. Samael aún se hallaba en ese país. Aquel Bodhisattva fue guiado por el mismísimo Maestro Samael hasta la quinta Iniciación de Misterios Mayores y hasta llegó a conocer el nombre de su Real Ser: V.M. SANFRAGARATA. Aquel personaje, que a la sazón se llamaba en este mundo físico David León Valencia, envidiaba terriblemente al V.M. Samael, y dicha envidia lo llevó a abandonar la Gnosis para buscar refugio entre los brazos de un Mago Negro llamado OMAR CHERENZI LIND. Este mago negro le ofrecía más poder espiritual al Bodhisattva de Sanfragarata y así fue como se convirtió en seguidor de aquel tenebroso y CAMBIÓ SU PRIMOGENITURA POR UN PLATO DE LENTEJAS…

Igual suerte corrió aquel personaje que era nada menos y nada más que la reencarnación del gran vidente de Patmos, JUAN, o más internamente IOANES o YOHANI. En tiempos remotos, este Bodhisattva, con la ayuda de su Real Ser, llegó a escribir el GRANDIOSO LIBRO DEL APOCALIPSIS, que aún hoy en día es considerado un tratado profundísimo sobre los entresijos de la Bestia y sobre el final de esta humanidad. Pues aun así ahora, en su pasada existencia, estaba caído y el Maestro Samael trató de levantarlo de nuevo instruyéndolo, guiándolo, etc., etc., etc. En el mundo físico dicho Bodhisattva respondía al nombre de ENRIQUE BENARD. Cuando el V.M. Samael recibió instrucciones de abandonar Colombia ─porque fue advertido de que alguien había sido enviado para asesinarlo─ quiso dejar en manos de este señor la conducción del Movimiento Gnóstico Colombiano, y grande fue la sorpresa para el Maestro Samael cuando este Bodhisattva caído la rechazó y además increpó al V.M. Samael diciéndole entre otras cosas: «¡¡Yo debería ser el Avatara y no tú!!», todo lo cual llevó al Maestro Samael a apartarlo de los destinos de la Gnosis en el país sudamericano. Así fue como la ENVIDIA se cobró nuevamente el alma de aquel compañero que, por falta de TRABAJO INTERIOR, llegó a rechazar a su propio Maestro que lo condujo a la ALTA TRAICIÓN. Así actúa la envidia, estimado lector…

Otro caso también histórico fue protagonizado en tiempos de Jesús y los Apóstoles por aquel que pasó a ser llamado SIMÓN EL MAGO, un personaje que, ciertamente, tenía poderes metafísicos pero SOLO SE QUERÍA SEGUIR A SÍ MISMO. Esto lo llevó a rechazar al V.M. Aberamentho y a no aceptarlo como Mesías. Finalmente, por envidia, se apartó de Jesús el Cristo y ahora está involucionando. Muchas catedrales góticas lo muestran cayendo desde las alturas y precipitándose al infierno. Estas imágenes aluden al hecho según el cual el Apóstol Pedro lo encontró en las calles de Roma levitando delante de la multitud. Cuando Pedro le advirtió de que esas cosas que hacía eran tenebrosas, Simón el Mago no hizo caso alguno y siguió en las suyas, lo cual llevó al Apóstol Pedro a recitar el PADRENUESTRO. Entonces esta oración rompió el falso encantamiento que estaba haciendo Simón el Mago y este cayó al suelo, muriendo minutos después…

Muchos fueron, ínclito lector, los Bodhisattvas que se apartaron del Camino Secreto a causa de esta larva que llamamos ENVIDIA… Quien estas líneas escribe conoció personalmente a un difusor gnóstico internacional que llegó, inclusive, a escribir algunas obras sobre la Gnosis cuando aún era fiel al V.M. Samael. Se llamaba EFRAÍN VILLEGAS QUINTERO. Este señor llegó a gozar de la simpatía profunda de nuestro Maestro Samael. Empero, el YO DE LA ENVIDIA, igualmente, se lo llevó a sus arrabales. Fue por eso que luego, cuando el Maestro Samael necesitó que alguien le donara un poco de su sangre, este discípulo se la negó teniéndola del mismo tipo. Días antes el V.M. Samael le había indicado que su nombre interno era DESOTO, y aun así este sujeto, engañado por el YO DE LA ENVIDIA, llegó a exclamar: «¡¡Yo no le doy mi sangre ni a Dios!!».

Finalmente, el V.M. Samael desencarnó y este personaje siguió durante un tiempo valiéndose de la Gnosis para dar seminarios, que llegaba a cobrar hasta con cien dólares la hora. Así anduvo en varios países sudamericanos hasta que, finalmente, terminó declarando que ¡Samael no era ningún Avatara, que el Arcano A.Z.F. era una estupidez y que el Ego nunca iba a morir porque era una ilusión mental!

A la vista de todas estas cosas, paciente lector, sería bueno preguntarse: ¿¿¿realmente amo a mi Padre interno, a mi Madre Divina, o estoy haciendo todo lo que hago para competir con otros compañeros como si esto se tratara de ver quién llega más lejos???

Resulta muy necesaria la autobservación de nosotros mismos para no ser víctimas de los engaños del Yo. Recordemos que el YO es cada vez más y más sutil, y si nosotros no nos hacemos PROFUNDOS EN NUESTROS ANÁLISIS Y MEDITACIONES igual suerte podemos llegar a correr en esta travesía que tiene peligros por dentro y por fuera… ¡NO LO OLVIDEMOS!

La envidia

Con la envidia retrasamos
nuestro regreso al Altísimo,
pues con ella rechazamos
los valores sacratísimos.

El envidioso no ama,
solo se quiere a sí mismo,
y por doquiera proclama
sus triunfos con gran cinismo.

El Padre es todo OMNISCIENCIA
plena de inmensa cordura,
bordada con la inocencia
impregnada de ternura.

Nunca se está comparando
nuestro SER con otros SERES
y siempre va estampando
el amor en sus quehaceres.

¡Por tal razón es perfecto,
es el Señor de Señores!,
Él entrega sus lecciones
a los humildes y rectos…

Kwen Khan Khu, Brasil.
15-02-2021, 02:00 a. m.

Permitidme dejaros unas frases para la reflexión, estimados lectores:

«La envidia es natural al hombre y, sin embargo, es un vicio y una desgracia a la vez. Debemos considerarla como un enemigo de nuestra felicidad y procurar sofocarla como a un mal demonio».
Schopenhauer

«La envidia es mil veces más terrible que el hambre porque es hambre espiritual».
Unamuno

«La envidia es el gusano roedor del mérito y la gloria».
Bacon

«La envidia asesta sus tiros a las cosas más grandes».
Ovidio

«Donde reina la envidia no puede vivir la virtud, ni donde hay escasez la liberalidad».
Cervantes

sXkoh
KWEN KHAN KHU