¿Por qué la naturaleza de Dios ha de ser, determinantemente, infinita?

¿Por qué la naturaleza de Dios ha de ser, determinantemente, infinita? 850 480 V.M. Kwen Khan Khu

Queridos lectores:

En esta ocasión he decidido escribiros unas letras acerca de:

¿POR QUÉ LA NATURALEZA DE DIOS HA DE SER, DETERMINANTEMENTE, INFINITA?

Desde tiempos remotos, en la antigua India, en la antigua China, pasando por Grecia, Mesopotamia, las culturas mayas y mexicas así como también por los pueblos de Indonesia, de Mongolia, etc., etc., etc., ha existido una verdadera controversia acerca de la naturaleza de eso que llamamos, religiosamente, Dios.

En torno a esta controversia se han desatado variadísimas opiniones entre teólogos y filósofos tratando todos de definir cuál es la naturaleza de Dios; empero, salvo algunos esclarecidos como Heráclito en Grecia, pocos han logrado concretizar la auténtica naturaleza de lo divinal y, sobre todo, el hecho de que se le haya catalogado como algo infinito.

Obviamente y por desgracia, multitud de filósofos y teólogos han vertido muchísimas opiniones sobre este asunto recurriendo siempre al uso de la RAZÓN. Pero para nosotros, los que amamos la Gnosis, la razón es un instrumento muy pobre para indagar el mundo de lo metafísico, eterno y sagrado. Nosotros, gracias a la Gnosis contemporánea aportada por el individuo más exaltado del siglo XX, el V.M. Samael Aun Weor, hoy sabemos que el psiquismo, o la mente, tiene tres caras que él mismo las definió de la siguiente manera:

  • MENTE SENSUAL, que obedece solamente a lo que le aportan los cinco sentidos de la máquina orgánica y de allí saca sus conclusiones erróneas.
  • MENTE INTERMEDIA, la cual se debate entre el SÍ y el NO, lo blanco y lo negro, lo oscuro y lo luminoso…, es decir, siempre está en un constante batallar y, a veces, entra en reflexiones que pueden llegar a aportar al hombre algunas consideraciones temporales, léase: los argumentos científicos que hoy dicen una cosa para mañana contradecirlos con otras conclusiones…
  • MENTE INTERIOR, es aquella que puede recibir directamente, desde las partes más elevadas de eso que llamamos EL SER, las revelaciones sobre lo que no se puede concebir intelectualmente. Normalmente, este estado del psiquismo aporta informaciones utilizando la ausencia del batallar de las antítesis y valiéndose muchas veces de los llamados Éxtasis o Samadhis hablando en términos orientales.

Justamente, para llegar a tener una MENTE INTERIOR el ser humano necesita haber alcanzado a apaciguar el desorden mental de la MENTE SENSUAL y de la MENTE INTERMEDIA, para estar a la altura de lo que se le mostrará en esos estados de arrobamiento místico.

Mediante la Gnosis, nuestro Patriarca, el V.M. Samael, nos explica que durante la experimentación de un MAHA-SAMADHI él logró abandonar todos los funcionalismos de la MENTE SENSUAL y de la MENTE INTERMEDIA para entregarse a una experiencia mística trascendental que lo transportó más allá de las supradimensiones del hiperespacio y llegó entonces hasta las fronteras del Espacio Abstracto Absoluto. Estando en aquella región supradivinal, nuestro querido Maestro se halló entonces frente al guardián de un templo ubicado en aquellas reconditeces espaciales. Así, entonces, el Patriarca Samael preguntó al susodicho guardián:

─¿Es aquí donde termina eso que llamamos Dios?

La respuesta de aquel sacratísimo guardián a la pregunta del Venerable fue:

¡¡¡No, aquí es donde comienza Dios!!!

Aquella respuesta dejó atónito al Avatara de Acuario, pues él había atravesado regiones cósmicas que en Gnosis llamamos AEONES o COSMOS del universo y se encontró con la tremenda realidad de que eso que es LA ESENCIA DE LOS UNIVERSOS era algo SIN LÍMITE ALGUNO, aunque intelectualmente el Maestro Samael ya lo sabía, pero una cosa es saberlo intelectualmente y otra cosa, queridos amigos, es toparse con esa cruda realidad.

Ahora bien, al llegar a estas alturas de nuestras reflexiones cabe preguntarnos: pero ¿por qué Dios se ha hecho a sí mismo INFINITO?

Respuesta: porque si el hombre conociera o encontrase un límite al Creador supremo, ocurriría lo que ha ocurrido cuando el humanoide terráqueo supo que la tierra estaba compuesta de capas o cortezas y que en el centro de ella hay un magma y muchas otras cosas más y, una vez sabido esto, pues pasa a ser, para el humanoide cientificoide, algo de segunda clase, es decir, algo que pasa a ocupar el terreno de la trivialidad. Por ello, Dios dejaría de ser Dios…

Indudablemente que la naturaleza de Dios, siendo INFINITA, les permite a las almas y a todo ente humano de nuestro mundo o de cualquier mundo del espacio interestelar despertar la curiosidad del mismo hacia el sacratísimo Demiurgo y nunca cesará, por tanto, de ser motivo de investigación, de análisis, de asombro, de goce anímico, de regocijo íntimo cuando perciba determinado fenómeno ligado a lo divinal.

En su tiempo, el memorable Pitágoras afirmó que ¡¡EL NÚMERO ERA EXACTO E INFINITO y esto le daba carácter sagrado!!Y no le faltaba razón, pues, ciertamente, si empezáramos a contar sin detenernos, no terminaríamos nunca. Esto llevó a otros filósofos a la conclusión según la cual ¡¡Dios es aquella circunferencia cuyo centro está en todas partes y su límite en ninguna!!,aludiendo de esta manera a los cálculos exactos del Gran Arquitecto del Universo, como lo denominan los masones… Así quedó definido Dios como el gran matemático y geómetra de los universos.

Hemos, asimismo, de declarar que la percepción de eso que llamamos Dios es distinta en cada Adepto que haya conseguido acercarse a la naturaleza infinita del Creador, pues en esta percepción habría que tomar en cuenta la calidad de la PIEDRA ─de cada uno─ y los diversos funcionalismos que haya logrado determinado Adepto; asimismo, si ese Adepto tiene o no los cuatro Kayas de exaltación, todo lo cual redundaría en la obtención de más y más información acerca de lo INSONDABLE ─léase: Dios─.

Concluyo este breve exordio con una frase magistral comentada en el mundo de la verdadera espiritualidad y del auténtico ocultismo:

«¡La gloria de Dios consiste en ocultar sus secretos y la del hombre en descubrirlos!». Esta sentencia es atribuida al sabio Salomón…

Os dejo algunas frases para la reflexión:

«Muy cerca del ocaso de mi vida, escucho las sinfonías inmortales de los mundos que me invitan. Es maravilloso, pero simple»…
Victor Hugo

«No hay luz que se encienda en la inteligencia que no vaya a encender su fuego en el corazón».
Ahrens

«La inspiración es la ocasión del genio».
Balzac

«Todas las ciencias tienen sus atractivos, pero no hay otra que aventaje, ni tal vez iguale, a las matemáticas en absorber la atención y en distraer fuertemente el alma de toda clase de objetos».
Balmes

Oremus…
Kwen Khan Khu