Introducción a la Kábala

Introducción a la Kábala 850 480 V.M. Samael Aun Weor

La Kábala se pierde en la noche de los siglos, ahí donde el universo se gestó en el vientre de Maha-Kundalini, la Gran Madre. La Kábala es la Ciencia de los Números. El autor del Tarot fue el Ángel Metatrón. Es el jefe de la Sabiduría de la Culebra y fue el Profeta Enoch del que nos habla la Biblia.

El Ángel Metatrón o Enoch nos dejó el Tarot, en el cual se encierra toda la Sabiduría Divina. Este quedó escrito en piedra.

También nos dejó las 22 letras del alfabeto hebraico. Este Gran Maestro vive en los Mundos Superiores, en el Mundo de Atziluth, en un mundo de felicidad inconcebible, según la Kábala en la Región de Kether, un Sephiroth bastante elevado.

Todos los cabalistas se fundamentan en el Tarot. Es necesario conocerlo y estudiarlo a fondo.

El universo está hecho con la Ley del Número, Medida y Peso; las Matemáticas forman el universo; los números vienen a ser entidades vivientes.

Quien penetra en Chesed, Mundo del Espíritu puro e inefable, puede verificar en esa región que ahí todo se reduce a números, es una región terriblemente real.

En este mundo no vemos las cosas tal como son, sino las imágenes de las cosas.

En Chesed se sabe cuántos átomos tiene una mesa, cuánto karma debe el mundo, se sabe cuántas moléculas viven en cada cuerpo, es un mundo de Matemáticas, un mundo realista; en este mundo se cree uno que va a estar apartado de la realidad del mundo y ahí se vive en la Realidad. En un templo se sabe qué cantidad de gente está autorrealizada y quiénes no. Si se mete uno a una cocina, se sabe qué cantidad de átomos tienen los alimentos que nos vamos a comer. Es un mundo terriblemente realista. En el Mundo de Chesed se viene a saber quién es Hombre de verdad.

Una noche que estaba en el Mundo de Chesed, penetré en un teatro. Ahí se balanceaban karmas, y en una pantalla, que es la de la Creación, se vio cómo pasaron los Maestros del Karma y en una gran balanza se colocó el karma de las dos potencias más grandes del mundo, uno en cada platillo, y la balanza se inclinó en contra del coloso del norte. Debe un gran karma, va en declive, va a caer fulminado, porque lo que se debe hay que pagarlo en cualquier forma.

Los teósofos hablan de planos y subplanos, y estos son los Diez Sephiroth, diez emanaciones de la Eterna Madre Espacio, diez oleadas que sirven de fundamento a la Gran Madre.

Los siete planetas del Sistema Solar son los siete Sephiroth, y el triuno Sol Espiritual es la Corona Sephirótica.

Estos Sephiroth viven y palpitan dentro de nuestra Conciencia, y tenemos que aprender a manipularlos y combinarlos en el maravilloso laboratorio de nuestro universo interior. Gracias a los Sephiroth se puede uno transformar en Hombre. También hay Sephiras; así como hay iones positivos hay iones negativos.

Necesitamos realizar esos Diez Sephiroth porque están aquí con nosotros, aquí y ahora.

Esos Diez Sephiroth realizados en un individuo le convierten en un Autorrealizado, parecen gemas preciosas incrustadas, es algo maravilloso.

La Corona Sephirótica está formada por Kether, Chokmah y Binah; hay que comprender el fundamento de estos tres Sephiroth.

El Padre: Primer Logos, Kether, Sabiduría.

El Hijo: Segundo Logos, Chokmah, Amor.

El Espíritu Santo: Tercer Logos, Binah, Poder. Principio santo ígneo, flamígero.

Kether: Es el Anciano de los Días, lo oculto de lo oculto, la bondad de las bondades. Tiene 31 bucles y su barba 13 mechones; el 13 simboliza el Verbo, la Palabra. Sobre Él se ha hablado maravillas. Uno puede entrevistarse con Él a través del Samadhi –éxtasis– para recibir sus órdenes. Él es misericordia infinita, sabiduría íntegra.

Chokmah: Es el Cristo, es Amor. El Cristo aguarda para que el discípulo algún día trabaje en la Novena Esfera y lo prepara con infinito amor. El instructor del mundo es Amor.

Binah: El Espíritu Santo, poder ígneo. Un Hierofante tuvo que curar a una mujer demente y logró su curación; el Hierofante pidió dinero prestado a los familiares de la enferma.

Posteriormente él se entrevistó con el Espíritu Santo, quien tomó una figura de blanca paloma.

El Hierofante preguntó si iba bien y el Espíritu Santo le contestó que iba mal: «Yo soy el que cura», le dijo. Ante esto el Maestro tuvo que devolver el dinero. Si uno tiene el poder de curar y uno cobra, comete un delito muy grave.

En los Mundos Internos se habla mucho en Kábala, hay que saber sumar en números cabalísticos. Si a un Maestro se le pregunta: «¿Qué tiempo voy a vivir?», él contestaría en números.

El objeto de estudiar la Kábala es capacitarnos en los Mundos Superiores. Por ejemplo, un Iniciado pidió en cierta ocasión la clarividencia; internamente le contestaron: «Se hará en 8 días». El que no sabe regresa al cuerpo físico y cree que dentro de 8 días, si hoy por ejemplo es miércoles, el otro miércoles será un clarividente. En realidad 8 es el número de Job, y le indicaban que tenga paciencia. El que desconoce queda confundido en los Mundos Internos; la Kábala es básica para entender el lenguaje de esos mundos.

Es obvio que los estudios cabalísticos deben ir acompañados del trabajo sobre sí mismo, se tiene que hacer Conciencia de dichos estudios, porque si se quedan en el intelecto, al fallecer se pierden, y si se hace Conciencia de ellos, se manifiestan desde la infancia.

Un Iniciado quiso saber en cierta ocasión cómo iba en los estudios esotéricos, y su Gurú le habló cabalísticamente diciéndole: «Te faltan 58 minutos para terminar la obra, y tienes que traer 36 bolívares de a 32 kg., y las Iniciaciones deben ser calificadas».

Minutos: 58 = 13, la muerte.

Bolívares: 36 = 9, la Novena Esfera.

Kilogramos: 32 = 5, la Pentalfa.

Si a un Iniciado le faltan 58 minutos, quiere decir que ya no tiene ni una hora para liberarse: 5 + 8 = 13, muerte. Si se habla de minutos es que ya le queda poco.

Los 36 bolívares, sanmartines o morelos son los libertadores: 3 + 6 = 9, la Novena Esfera, el sexo, el trabajo con la lanza, son 36 trabajos básicos fundamentales.

Los 32 kilogramos por las 32 vías, la Pentalfa.

58 + 36 + 32 = 126 = 1 + 2 + 6 = 9.

Todo el trabajo es en la Novena Esfera, este es el lenguaje cabalístico que se usa en la Logia Blanca. No se debe olvidar que las sumas entre sí son sumas cabalísticas, se debe ser ciento por ciento prácticos.

Cuando ya se conozca el significado de los 22 Arcanos, se estudiará la parte práctica de predicción para que se use inteligentemente en casos de mucha importancia. Los 22 Arcanos hay que aprenderlos de memoria, para ser cabalistas completos hay que estudiar, hay que grabar en la memoria estas enseñanzas.

Tarot y Kábala, «Introducción a la Kábala».
Samael Aun Weor