Estimados/as lectores/as:
Os hago llegar esta imagen que forma parte de una serie de grabados llamada Thesaurus Philo-Politicus, publicada por Daniel Meisner en colaboración con Eberhard Kieser a partir de 1623.
Este grabado lleva por título…
…EX VITIO ALTERIUS SAPIENS EMENDAT SUUM
‘A partir del error ajeno, el sabio enmienda el suyo’

En primer plano observamos a un sabio mirándose en un espejo y montado en un unicornio. Al fondo está el panorama de la ciudad de Arnhem ─Países Bajos─.
Ex vitio alterius, sapiens sua corrigit ultro, Et vitia emendat facta peracta choro.
Traducción: ‘A partir del error ajeno, el sabio corrige los suyos espontáneamente, y enmienda errores hechos y llevados a cabo delante de la multitud’.
El texto alemán antiguo afirma lo mismo: ‘De los vicios ajenos, el hombre sabio corrige aún más los suyos; y deja de repetir sus antiguas obras ─errores─ que había cometido ante el mundo’.
¿Qué se nos quiere decir con todo esto, caro lector?
Primero debemos comenzar por señalar que este grabado alude al arte alquímico. Por ello vemos al alquimista mirándose en un espejo, y esto nos lleva al tema directamente relacionado con la temática que nos habla: el espejode la Alquimia.
A este respecto, en el prefacio de Las moradas filosofales aparecen cosas como estas:
«El espejo de la sabiduría, evidentemente, no ofrece ninguna relación con el mueble utilizado para la reflexión de la imagen, aunque esté hecho de metal, como en el antiguo Egipto, o de obsidiana, como en la Roma de los césares, o del cristal de las fuentes, en los más remotos orígenes, o del vidrio azogado más puro en nuestros tiempos modernos. Sin embargo, es este último, en forma de lente convexa e inclinada, el que sostiene la Prudencia con dos rostros opuestos, guardiana de la tumba de Francisco II de Francia, en la catedral de San Pedro, en Nantes, con sus tres compañeras: la Justicia, la Fortaleza y la Templanza.
[…]
“En el reino del azufre ─insiste el Cosmopolita─, existe un espejo en el que se ve todo el mundo. Quienquiera que mire en ese espejo, puede ver y aprender las tres partes de la sabiduría de todo el mundo, y de esta manera se convertirá en muy sabio en esos tres reinos tal como lo fueron Aristóteles, Avicena y otros muchos que, al igual que el resto de los maestros, vieron en ese espejo cómo fue creado el mundo”. ─De Sulphure, Coloniae, 1616, p. 65.─
Seguramente, el doble secreto del nacimiento y de la muerte, impenetrable para los más sabios “según el siglo”, el de la creación del mundo y de su fin trágico en castigo por la avidez y el orgullo de los hombres, igualmente inconmensurables, no son las más pequeñas revelaciones visuales que proporciona al adepto el Espejo del arte».
Añade más tarde el V.M. Fulcanelli en la misma obra Las moradas filosofales lo siguiente:
«Pero mientras que el dragón representa el mercurio escamoso y volátil, producto de la purificación superficial del sujeto, la serpiente, desprovista de alas, sigue siendo el jeroglífico del mercurio común, puro y limpio, extraído del cuerpo de la Magnesia o materia prima. Esta es la razón por la que ciertas estatuas alegóricas de la Prudencia tienen como atributo la serpiente fijada en un espejo, y este espejo, símbolo del mineral bruto suministrado por la Naturaleza, se vuelve luminoso al reflejar la luz, es decir, al manifestar su vitalidad en la serpiente o mercurio, que mantenía oculto bajo su envoltorio grosero».
El Venerable Maestro Samael, en su obra LA DOCTRINA SECRETA DE ANÁHUAC, nos dice cosas como estas al hablarnos del espejo de la Alquimia,veamos:
«Cuando el bendito ─refiriéndose a Quetzalcóatl─ llegó a la tierra del color rojo ciñó sobre sus hombros la púrpura de los reyes divinos y resucitó de entre los muertos.
“Dicen que entonces se vio en las aguas como en un espejo [el espejo de la Alquimia]. Su rostro era hermoso otra vez [regresó al paraíso perdido]. Se atavió con los más bellos ropajes y, habiendo encendido una hoguera, en ella se arrojó [el fuego sexual acabó totalmente con su Yo psicológico, no quedando ni sus cenizas]; y las aves de ricos plumajes [las aves del Espíritu] vinieron a ver cómo ardía: el pechirrojo, el ave de color de turquesa, el ave tornasol, el ave roja y azul, la de amarillo dorado y mil aves preciosas más. Cuando la hoguera cesó de arder [consumada la Gran Obra] se alzó su corazón y hasta los cielos llegó. Allí se mudó en estrella, y esa estrella es el lucero del alba y del crepúsculo. Antes había bajado al reino de los muertos y, tras siete días de estar allí, subió mudado en astro”.
El Iniciador nos presenta siempre el espejo de la Alquimia con una mano mientras sostiene con la otra el cuerno de Amaltea. A su lado vemos el Árbol de la Vida, tan estudiado por los cabalistas hebreos. El espejo simboliza siempre el comienzo de la obra, el Árbol de la Vida indica su final y el cuerno de la abundancia el resultado».
CONCLUSIÓN:
Compañeros y compañeras, el espejo de la Alquimia se refiere a las transformaciones que en nosotros realizan nuestras transmutaciones. Es el espejo de la Alquimia quien transforma totalmente la vida de los Adeptos y los convierte en seres especiales mediante los maravillosos poderes del Mercurio de los filósofos.
Quizás por ello vemos también al Adepto sentado sobre un unicornio ─símbolo de la castidad absoluta─, mientras se está mirando en el espejo de la Alquimia.
Al fondo de esta ilustración pueden observarse varios veleros que simbolizan las diversas reiteraciones realizadas por el Adepto en su trabajo de laboratorium.
Os añado ahora unas frases para vuestra reflexión:
«El Cristianismo ha confundido demasiado la castidad con la prudencia. La pureza verdadera es la del amor. Un eunuco o un seminarista pueden no tener nada de castos: la sonrisa de una prometida puede ser infinitamente más virginal que la de una monja».
Guyau
«A la pureza, como al ópalo, se la tiene por insignificante porque no se ven sus reflejos».
Carmen Silva
«Pureza no hay más que la primera, y cuando se pierde, se perdió para siempre».
Concepción Arenal
«Una de las partes de la prudencia es que lo que se puede hacer por bien no se haga por mal».
Cervantes
«El que tiene prudencia no necesita protector».
Juvenal
PHILOSOPHIA ANCILLA THEOLOGIAE.
─‘La filosofía es sierva de la teología’─.
KWEN KHAN KHU