El hombre es más feroz que la bestia, Daniel Meisner

«Homo interdum asperior fera» (El hombre es más feroz que la bestia)

«Homo interdum asperior fera» (El hombre es más feroz que la bestia) 850 480 V.M. Kwen Khan Khu

Muy queridos lectores/as:

El presente grabado pertenece al mismo libro Thesaurus Philo-Politicus publicado a partir del año 1623 por el poeta Daniel Meisner ─1585-1625─ y el grabador y editor Eberhard Kieser ─1583-1631─.

El título del grabado es el siguiente:

HOMO INTERDUM ASPERIOR FERA
─‘El hombre es más feroz que la bestia’─

El hombre es más feroz que la bestia, Daniel Meisner

El texto en latín nos dice:

Ingrato quisquis despreverit ore magistros, Trux magis immiti est asperior [que] fera.

Traducción: ‘Cualquiera que con boca ingrata desprecie a sus maestros es más feroz y cruel que una bestia salvaje’.

Al fondo vemos la ciudad fortificada de Rodas, en Grecia. En primer plano, un hombre con una serpiente saliendo de su boca está sentado con indiferencia sobre un cocodrilo que devora a otro ser humano.

¿Qué se nos quiere decir con este grabado?

Ciertamente, amigos/as, el Gnosticismo contemporáneo, expresado por el V.M. Samael Aun Weor, nos ha dicho en muchas ocasiones a través de sus obras que el Hombre Real no existe sobre la faz de la Tierra; que aquello que existe es, lamentablemente, una raza de humanoides parecidos al hombre pero con una estructura realmente de animales. Esto lo hemos verificado a lo largo de la historia de nuestra falsamente llamada humanidad.

Toda nuestra historia está impregnada de capítulos referentes a acciones en las cuales el llamado ser humano siempre aparece mostrado con actitudes propias de muchos animales feroces de la naturaleza y, para colmo, invadido por una indiferencia absolutamente espantosa hacia sus actos y hacia todo lo que le rodea.

De nada han servido las innumerables citas de los grandes filósofos griegos y de aquellos otros filósofos orientales, léase: Confucio, Lao-Tse, Buddha Siddharta Gautama Sakyamuni, etc., etc.

Las máximas de estos verdaderos Hombres han sido olvidadas con el pasar de los siglos y hoy son absolutamente ignoradas por las multitudes. En su lugar, las masas sociales del norte, del sur, del este y del oeste han preferido cubrirse, arroparse con el mal uso del verbo sin importarles la condición social que ocupasen.

En esta tarea ha jugado un papel muy importante, obviamente, nuestro EGO ANIMAL, quien ha manipulado nuestro verbo de mil maneras atroces, empujándonos a todos nosotros, lamentablemente, por los caminos de LA INGRATITUD y la ENVIDIA, que son parte de nuestra anatomía psicológica desordenada.

Por tal motivo, nuestro presidente fundador siempre enfatizaba: «Nietzsche siempre creyó que el hombre existía, empero se equivocó. El hombre no existe, hay necesidad de crearlo dentro de nosotros. Lo que existe hoy en día son animales intelectuales o mamíferos racionales»……..

Esto quedó demostrado hasta la saciedad con la perversión que experimentamos en todo el mundo con el advenimiento de la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial y seguimos esperando una Tercera Guerra Mundial, después de la cual nuestra falsa humanidad quedará reducida a la utilización de las flechas y las piedras, tal como lo afirmó Einstein en uno de sus discursos……

La ingratitud, la envidia y la indiferencia han puesto claramente en evidencia la condición psicológica del pseudohombre de nuestros tiempos. Nunca hemos sabido agradecer los enormes sacrificios realizados por aquellos gigantes de la filosofía y de la religión. Todo fue en vano, paciente lector, absolutamente todo. La vida de nuestros días se mueve en base a intereses maquiavélicos que resultan a veces inconcebibles. Hemos quedado desprovistos de humanismo y de caridad, y esto nos ha hecho indiferentes al dolor de nuestros semejantes. En su lugar, nuestro psiquismo ha quedado embotellado en la INGRATITUD de toda índole. Esto es gravísimo.

Os hago llegar unas frases para la reflexión:

«La misericordia y la verdad van juntas: son el beso de la justicia y la paz».
La Biblia, Salmos

«Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia».
Cervantes

«Porque aunque los atributos de Dios todos son iguales, más resplandece y campea a nuestro ver el de la misericordia».
Cervantes

«Bienaventurados los misericordiosos porque ellos obtendrán misericordia».
Evangelio según San Mateo

«La misericordia es una parte integrante de la justicia».
Bossuet

NON PLUS ULTRA.
─‘Nada más allá’─.

KWEN KHAN KHU