Muy queridos/as amigos/as:
Os estoy enviando el texto en latín y una traducción de un grabado que aparece en el mismo libro: Thesaurus Philo-Politicus, escrito por Daniel Meisner.
El título de este grabado es el siguiente:
IN SUMMIS PERICULIS HOMO VIVIT SECURUS
─‘El hombre vive despreocupado también en sumos peligros’─

Frase en latín:
Mortales parvit pendunt discrimina Vitae, quodquod et audacter pro libitu peragunt.
‘Los mortales valoran poco los momentos cruciales de la vida y la llevan audazmente con el fin del placer’.
LA POSIBLE TRADUCCIÓN TAMBIÉN DEL TEXTO EN ALEMÁN: ‘Los hijos de este mundo tienen en muy poca estima el peligro de muerte en que se encuentran. Todo lo hacen con un valor temerario, solo aquello que les apetece’.
Mis queridos lectores/as:
El presente grabado nos ilustra las consecuencias variadas que nos produce el adormecimiento de nuestra Conciencia. Infinidad de veces ese estado de nuestra Conciencia no percibe ni tan siquiera los riesgos y peligros en los que nos metemos en muchas ocasiones de la vida, y todo a causa de querer quizás asombrar a nuestros semejantes con nuestros actos descabellados.
Tal y como vemos al caballero de nuestro grabado pretendiendo alzarse sobre unas agudas espinas utilizando una especie de soga para llegar hasta el tope de un farol, semejante imprudencia puede perfectamente costarle la vida al mismo y todo en aras de querer demostrarse a sí mismo y a sus semejantes que él es capaz de hacer tales maniobras que, según su criterio, otros no podrían realizar.
Aquí, de nuevo, asistimos a la falta de sentido común, que, como bien lo expresara en su tiempo nuestro Venerable Maestro Samael: «Se ha convertido en el menos común de los sentidos».
Ya nuestra existencia está llena de circunstancias peligrosas que pueden aparecer de un momento a otro en nuestro diario vivir, como para nosotros andar buscando esas situaciones con el propósito de autoenaltecernos y vanagloriarnos delante de nuestros semejantes.
Recordemos aquí a los trapecistas que deambulan como parte del personal de los circos que llegan a nuestras ciudades para exhibir sus peripecias que en muchas ocasiones han costado la vida a tales protagonistas. No cabe duda de que esta clase de situaciones son provocadas por el YO del EXHIBICIONISMO y el YO DEL ORGULLO. Ambos se conjugan en tales momentos para satisfacer a un público igualmente adormecido, que está alucinado contemplando semejantes marionetas.
Cuando se probó la bomba atómica en los Estados Unidos de Norteamérica, se llevó a un batallón de soldados a un desierto en el cual se haría detonar aquel artefacto maquiavélico. Se les pidió a tales soldados que observasen lo que sucedería y que no tuvieran miedo al contemplar el hongo atómico. Aquellos pobres soldados, desconociendo los peligros de la radiación, obedecieron lo que se les indicó y cuando la bomba hizo explosión todos ellos fueron irradiados. Consecuencia: todos murieron de cáncer, unos inmediatamente y otros con el pasar de los años. Así es nuestra cacareada civilización, queridos/as amigos/as.
Existen muchísimos actos descabellados que realizamos a lo largo de nuestras vidas y todo ello lo justificamos con discursos en pro del progreso, de la patria y una serie inacabable de sandeces.
Os adjunto ahora unas frases para vuestra reflexión:
«Los hombres no tienen bastante cuidado con precaverse de lo que debe evitarse».
Horacio
«La imprudencia suele siempre preceder a la calamidad».
Apiano
«Rara vez se comete una sola imprudencia. Después de la primera imprudencia se comete generalmente la segunda y aún nos quedamos cortos».
Nietzsche
«Todos los hombres están locos y, pese a sus cuidados, solo se diferencian en que unos están más locos que otros».
Boileau
«Es mejor estar entre locos que cerca de un necio».
Joaquín Setantí
LEGI, INTELLEXI, CONDEMNAVI.
─‘Leí, comprendí, condené’─.
KWEN KHAN KHU