Óleos que retratan nuestro estado interior

Óleos que retratan nuestro estado interior 850 480 V.M. Kwen Khan Khu

Muy amados amigos/as:

Os hago llegar con enorme gusto dos pinturas, una de ellas atribuida nuevamente a Leonardo da Vinci y la otra a Miguel Ángel Buonarroti.

Os adjunto, antes que nada, los comentarios que los profanos han vertido acerca de estas dos obras de arte, veamos:

«La batalla de Anghiari es un fresco de Leonardo da Vinci, actualmente perdido. Fue pintado en un muro del Salón de los Quinientos del Palazzo Vecchio de Florencia. Leonardo abandonó Florencia dejando la pintura inacabada y esta desapareció luego al encomendarse a Giorgio Vasari la remodelación decorativa del gran salón. La pintura con sus siete personajes y cuatro caballos se pudo reconstituir gracias a varios de los dibujos preparatorios elaborados por Leonardo da Vinci y por numerosas copias. La más célebre de esas réplicas del fresco perdido fue realizada por Peter Paul Rubens y está conservada en el Museo del Louvre».

«La historia nos dice también que el Gran Consejo de Florencia había reunido a los dos artistas florentinos más importantes del Renacimiento: Leonardo y Miguel Ángel, para adornar las paredes de la gran sala con dos trabajos monumentales de siete por diecisiete metros. Miguel Ángel debía representar la batalla de Cascina, mientras que Leonardo pintaría la batalla de Anghiari en el muro opuesto. Pero el mural quedó inacabado, supuestamente por el fracaso de la técnica experimental que utilizó para realizar la obra. El contrato de Leonardo fue firmado nada menos que por Maquiavelo ─Niccoló di Bernardo dei Machiavelli─.

Se sabe que Miguel Ángel tampoco consiguió finalizar la obra, acabando solo parcialmente la gran pintura. Por su interés adjuntamos la pintura mural de Miguel Ángel, la batalla de Cascina ─copia realizada por Bastiano da Sangallo─».

Sinceramente, caros lectores, esta obra de Miguel Ángel no parece representar una batalla histórica. Tampoco la de Leonardo, quien representa a los guerreros con yelmo y armadura de manera meramente simbólica. Se trata más bien de ilustrar asuntos del camino interior.

En realidad, la pintura de Leonardo nos muestra las luchas internas entre los siete pecados capitales y los cuatro cuerpos, a saber: el físico, el astral, el mental y el causal; los siete pecados capitales representados por los siete personajes que se pelean a muerte. Así trabaja el Yo dentro de cada uno de nosotros. El Yo solo conoce la violencia y la practica constantemente, esa es su dinámica.

Refiriéndonos ahora a la pintura de Miguel Ángel, encontramos símbolos maravillosos, como salir de las aguas, además mostrando la espina dorsal, vestirse con las vestiduras del alma, llevar un yelmo con el águila encima, cubrir la cabeza con un lino blanco…

Nos llama la atención el personaje central barbudo, el único que lleva una lanza. Tal personaje simboliza al SER interior profundo luchando por recuperar sus partes autónomas y autoconscientes que lo integran. Esto nos recuerda al drama de Moisés. Todos necesitamos ser salvados de las aguas.

Encima de este hombre barbudo apreciamos un guerrero soplando una trompeta. Esto lo hace una parte del SER que trata de llamar la atención de todas las otras fuerzas ontológicas.

Obsérvese que en vez de armas muchos de los personajes están usando báculos. Entonces he aquí la pregunta: ¿quién se va a una batalla con báculos? Claro que se trata de un símbolo alquímico.

Indudablemente que estas dos magnas obras fueron saboteadas por el maquiavelismo del humanoide racional.

Os hago llegar ahora unas frases para activar vuestras reflexiones:

«Los hombres grandes son sencillos y los medianos son ampulosos por la misma razón que los cobardes son bravucones y los valientes no».
Balmes

«El hombre se eleva sobre la tierra con dos alas: con la sencillez y con la pureza. La sencillez debe estar en la intención y la pureza en el afecto».
Kempis

«El niño y el anciano no tienen más esperanza que la sensibilidad de los demás».
Le Tourneur

«El verdadero señorío es no poseer nada».
Santa Teresa

«A todos pertenece lo que piensas. Solo es tuyo propio lo que sientes. Si quieres que sea tuyo lo que piensas has de sentirlo».
Schiller

QUOD SCRIPSI, SCRIPSI.
─‘Aquello que escribí escrito está’─.
KWEN KHAN KHU

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