Muy amados amigos y amigas:
Os estoy haciendo llegar este grabado que es el cuadragésimo quinto emblema del libro Emblematum sacrorum et civilium miscellaneorum ─‘Diversos emblemas sagrados y civiles’─, escrito por Jacob Bornitz ─1560-1625─
El título de este grabado es…
…OMNIA MERCURIO, SULPHURE ET SALE
─‘Todas las cosas existen por medio de Mercurio, Azufre y Sal’─

Principium trinum est, quo cuncta creata ligantur: Si dubitas, faciunt haec resoluta fidem.
Traducción: ‘Triple es el principio por el cual todas las cosas creadas son mantenidas unidas: Si dudas, estas cosas aclaradas proporcionan fe’.
El Venerable Maestro Samael, develador de la Gnosis contemporánea, afirma contundentemente en sus diversas disertaciones que todo el universo mismo es hijo de la unión de estas tres substancias que él llama SAL, AZUFRE Y MERCURIO. Nos dice, asimismo, que tales substancias originalmente constituyen lo que en términos alquímicos es llamado EL ARCHÉ. Y nos asevera que de ese ARCHÉ surgen luego las diversas metamorfosis que, finalmente, dan origen a la creación misma.
Palabras del V.M. Samael Aun Weor, El Quinto Evangelio tomo III:
«Incuestionablemente, lo primero que tenemos es el azogue en bruto, el esperma sagrado. Segundo, la energía sexual, resultado de la transmutación del esperma. Tercero, el mercurio fecundado por el azufre o, en otros términos, la energía sexual ya fecundada por el Fuego Sagrado, mezcla de energía y fuego que sube por la espina dorsal para llevarnos a la Autorrealización íntima del Ser. Este tercer mercurio es el «Arché» de los griegos. De manera que en el «Arché» hay sal, hay azufre, hay mercurio; eso es obvio.
Allá arriba, en el macrocosmos, la nebulosa, por ejemplo, está compuesta de sal, azufre, mercurio. Allí hay Arché, es el Arché de los griegos. De allí salen las unidades cósmicas. Aquí abajo, nosotros necesitamos fabricar el Arché. ¿Cómo? Mediante la transmutación. Y de ese Arché, que será un compuesto de sal, de azufre, de mercurio, nacerán los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser. […]
En todo caso, mis caros hermanos, realizar la Gran Obra es para lo único que vale la pena vivir. Pedro, el amado discípulo de nuestro Señor el Cristo, tiene como evangelio el Gran Arcano, los misterios del sexo. Por eso fue que Jesús lo llamó Petrus, ‘piedra’: «Tú eres piedra y sobre esa piedra edificaré mi Iglesia». El sexo es la piedra básica, la piedra bruta, la piedra que nosotros debemos cincelar a base de cincel y martillo para transformarla en la Piedra Cúbica perfecta. Esa piedra sin cincelar –la piedra bruta en sí misma– es Lucifer. Ya cincelada es nuestro Logoi interior, el «Arché» de los griegos. Lo importante es cincelarla, trabajar con ella, elaborarla, darle forma cúbica perfecta. […]
Crear tales cuerpos es posible cuando uno conoce a fondo la Alquimia sexual. Los viejos alquimistas medievales nos hablan de la sal, del azufre y del mercurio; los griegos, en su concepción sobre el origen de la creación, afirmaban que del «Arché» salen los mundos.
El «Arché» de los griegos –o Archeus, como también se le dice– está formado por esas tres substancias universales que son la sal, el azufre y el mercurio. […]
¿Queremos tener los cuerpos astral, mental y causal? Fabriquemos el Arché dentro de nosotros mismos. ¿Quiere la inteligencia universal crear un nuevo sistema solar? Tiene que fabricar el Arché allá arriba, en el espacio interplanetario. «Tal como es arriba, es abajo». […]
Obviamente, hay que decir el modo, la manera de fabricar el Arché, pues de ahí vamos a sacar los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, los cuerpos que nos van a convertir en hombres de verdad. Nada ganaría con darles a ustedes todas estas explicaciones si no les enseñara a fabricar el Archeus. Ustedes tienen que saber cómo se fabrica; de lo contrario, esta plática resultaría muy ilustrativa, pero sin una aplicación práctica.
Sal, azufre y mercurio: fundamentos del Arché. ¿Qué es la sal? Jesús el Gran Kabir dijo: «Si la sal se degenerara, ¿con qué se adobarían los alimentos?»; o más o menos: «Vosotros sois la sal de la tierra». Pero la sal –dice él– está degenerada, solamente servirá para las tinieblas exteriores, donde se oye el llanto y el crujir de dientes. […]
Cuando tal energía recibe el Fuego, cuando es alimentada por el azufre, el Arché se crea inevitablemente. De manera que el mercurio debe ser fecundado por el azufre –el Fuego Sagrado del Espíritu Santo en nosotros–; y las operaciones del Fuego –del azufre– y del mercurio sobre la sal son espléndidas, queda formado el Exioehary. […]
Así llega uno a poseer los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser. Pero hay que formar, ante todo, el Arché en nosotros, a base de sal, de azufre y de mercurio; de allí, de ese Arché, brotan los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser.
Allá arriba, de ese Arché, brotan las estrellas, los mundos, que brillan y palpitan en el espacio infinito, porque «tal como es arriba, es abajo»; en el microcosmos se repite lo que sucede allá arriba, en el macrocosmos. […]
Ahora, bien vale la pena comprender todas estas operaciones del azogue o del mercurio. Para eso trazaré aquí un dibujo, específico, definido, como una especie de botella primera que la llamaría yo el primer mercurio, o sea, azogue. Azogue igual a esperma. Pero esa primera botella, o primer recipiente, da origen a un segundo recipiente, que es el segundo mercurio; y el segundo mercurio, a su vez, da origen a un tercer mercurio, que es el mercurio fecundado por el azufre. Ese tercer mercurio es el más importante. Porque el tercer mercurio es lo que se llama, entre los griegos, el famoso «Arché o Archeus». De ese tercer mercurio, que es el Arché, salen los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser. […]
¿Qué es la nebulosa? ¿Qué es el Arché macrocósmico? Es una mezcla de sal, azufre y mercurio. Y también aquí está la sal, el azufre y el mercurio. La sal está contenida en el esperma sagrado y se sublima con las transmutaciones. De manera que en el Arché del microcosmos hay también sal, azufre y mercurio. […]
M. Aquí abajo tiene que ser lo mismo. Si allá arriba, para que los mundos salgan, surjan a la existencia, se necesita de la materia prima que es el Arché –mezcla de sal, azufre y mercurio–, aquí abajo en el microcosmos-hombre hay que elaborar también nuestra nebulosa particular, individual, con sal, azufre y mercurio; y de ella, como allá arriba [surgen] los mundos, aquí surgen los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser. […]
De manera que, entonces, se necesita crear el Arché dentro de nosotros. El Arché es sal, azufre y mercurio, tanto arriba como abajo. Creado el Arché, ese Arché viene a cristalizar en los cuerpos. Un cuerpo es una mezcla de sal, azufre y mercurio, tanto en lo físico, como en lo astral, en lo mental y en lo causal. Ese es, pues, el asunto.
¿Y cómo se fabrica el Arché? Entonces ahí viene la cuestión de las botellas: el primer mercurio, segundo mercurio, tercer mercurio. El tercer mercurio ya es el Arché; con eso es que se hacen los cuerpos. […]
Hay que eliminar el mercurio seco y el azufre arsenicado para que los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser –creados con el Arché de la Alquimia– puedan convertirse en vehículos de oro puro de la mejor calidad. […]
Normalmente, las notas do-re-mi-fa-sol-la-si vibran en el sexo, pero si las pasamos a una octava superior, el Arché viene a cristalizar en el cuerpo astral. En una octava superior el Arché cristaliza en el cuerpo mental, y en otra octava aún más superior, en el cuerpo de la voluntad consciente. Es así –repito– como nos convertimos en Buddhas.
Os anexo ahora unas frases para la reflexión:
«No os preocupéis de la gente que no os conoce, pero esforzaos en haceros dignos de ser conocidos».
Confucio
«La gloria es para el hombre anciano lo que los diamantes para las mujeres viejas: adornan pero no embellecen».
Chateaubriand
«La tierra entera es el mausoleo de los hombres ilustres».
Pericles
«De todos los calvarios de la historia, no hay calvario mayor que el de la gloria».
Campoamor
«La gloria sigue tan infatigablemente al mérito como la sombra sigue al cuerpo, aunque marcha, como la sombra, ora delante, ora detrás».
Séneca
GLORIA IN EXCELSIS DEO.
─‘Gloria a Dios en las alturas’─.
KWEN KHAN KHU