Como Rejuvenecer - Samael Aun Weor

Cómo Rejuvenecer

Cómo Rejuvenecer 850 480 V.M. Samael Aun Weor

El tiempo es completamente subjetivo; no tiene una fuente objetiva, real; es un invento de la mente. 

Es como sucede en la cuestión esta de la ancianidad. Decimos nosotros: «Tengo ochenta años y, por lo tanto, soy un anciano». Sí, pero búsquenme los años, ¿dónde están? Yo quisiera que los pusieran en un laboratorio esos tan cacareados ochenta años para examinarlos, a ver de qué son, de qué substancia están hechos. ¡No están! 

La cruda realidad de las cosas, mis caros hermanos, es que ha habido una sucesión de fenómenos en un organismo: células nuevas han sido cambiadas por células viejas; que las nuevas, debido a procesos equivocados en la asimilación, en la eliminación, etc., se han cambiado, se han vuelto aparentemente viejas, es decir, se han dañado, se han deteriorado y luego son eliminadas. Por último, van prevaleciendo en el organismo células en vías de eliminación, células desgastadas, y entonces decimos: «Soy un anciano de ochenta años». ¡Son células y no más! Es cuestión de fenómenos, de mecánica celular, pero los años ¿dónde están? Es mecánica celular lo que hay allí, procesos mecánicos defectuosos. 

Hagamos procesos mecánicos armoniosos; vamos a crear células nuevas; vamos a establecer ritmos perfectos en nuestro organismo; a poner a girar los vórtices de los chakras: el occipital, el frontal, el laríngeo, el hepático, el prostático, las dos «ruedas» de las rodillas. Claro, ellos son vitales para el organismo, y en conjunto, todos los chakras son vitales. Por allí entra la vida, entran los tattvas al interior del cuerpo. Esos tattvas entran, sí, y no vuelven a salir porque se convierten, dentro del organismo, en hormonas. Y «hormona» viene de una palabra griega que significa ‘ansia de ser’, ‘fuerza de ser’. 

Interesante es que los tattvas entran por las puertas de los chakras en las glándulas de secreción interna, y que en tales glándulas se convierten en hormonas. Si ponemos a girar los chakras intensamente, pues crearemos hormonas por cantidades anormales, y estas, a su vez, crearán tejidos y células nuevas, y tendremos un organismo nuevo siempre. Entonces, ¿en qué habrá quedado la tan cacareada vejez y los ochenta años? Vamos al grano, vamos a los hechos, mis caros hermanos, ¡vamos a los hechos! 

Ahora, tengan ustedes en cuenta –y es bueno que lo sepan– que las hormonas más poderosas del organismo humano están en las glándulas de secreción interna sexuales –en las glándulas sexuales, repito–. Piensen ustedes por un momento en lo que son las hormonas sexuales, los zoospermos sexuales; eso es extraordinario. 

Es claro –y vamos a los hechos– que los testículos tienen tres capas. La primera capa testicular tiene células que nos permiten vivir, y se manifiesta su actividad muy especialmente durante los primeros siete años de la infancia. Entonces pasamos todos por la regencia de la Luna. Más tarde, de los siete a los catorce, bajo la regencia de Mercurio, entra en actividad la segunda capa testicular, que define muy bien el sexo del varón. Y mucho más tarde, de los catorce a los veintiuno, bajo la regencia de Venus, pues entra en actividad la tercera capa testicular que es la que produce abundantes zoospermos. Esos zoospermos, al producirse en la tercera capa testicular, ascienden por el testículo adyacente, siguen por el cordón espermático rumbo a las vesículas seminales hasta llegar a la próstata. 

Interesantísimo resulta saber que, conforme esos zoospermos van subiendo por los cordones espermáticos, se van electrificando, cargando de una gran electricidad; y lo más curioso es que se imantan dirigiéndose de sur a norte, es decir, funcionan como la brújula, de sur a norte. Ellos también se orientan de sur a norte, electrificados, imantados. 

Es interesantísimo verlos pasar de un canalillo a otro subiendo, subiendo, subiendo por los cordones espermáticos hasta llegar realmente a las vesículas seminales, donde se purifica aún más el esperma y se electrifica más y se refina. Lo más depurado continúa ascendiendo –todos esos zoospermos– hasta llegar a la próstata. 

Aquí hay un chakra muy importante, claro; indudablemente, aquí está el chakra de la magia, que va a ser fundamental en la magia interna de la transmutación sexual, y la transmutación sexual tiene como basamento la próstata. 

El chakra prostático es importantísimo, interesantísimo. Ese esperma, realmente, se purifica totalmente, se vuelve completamente radioactivo, se vuelve completamente sutil, electromagnético, etc.; se transforma en energía, sobre todo cuando se trabaja con el Sahaja Maithuna. Mediante el trabajo con el Sahaja Maithuna, se transforma completamente en energía. 

La energía viene a subir por los cordones de Idá y Pingalá, y luego los zoospermos se descomponen en hormonas, las hormonas pasan a través de la membrana; al fin, entran en la circulación sanguínea y estimulan activamente a todas las glándulas de secreción interna, las ponen a trabajar con intensidad extraordinaria, y luego ascienden, continúan su curso ascendente hasta el cerebro. Allí vienen a poner en actividad áreas del cerebro que ya no trabajan, que están degeneradas; vienen a dinamizar todas las células cerebrales, a poner en acción determinados poderes latentes en el hombre, etc. 

Desgraciadamente, y eso es lo más grave, mis caros hermanos, las gentes están degeneradas. Los machos vulgares, comunes y corrientes no dejan ni siquiera ascender los zoospermos hasta la próstata. En las vesículas seminales, los regresan, los eliminan para la satisfacción de sus impulsos brutales. 

En esas circunstancias, el cerebro se degenera terriblemente por falta del ascenso de hormonas; no recibe hormonas sexuales, pierde su capacidad de acción. Facultades latentes en el hombre se atrofian porque no hay el estímulo suficiente de las hormonas sexuales que son tan poderosas. Lo he dicho: ellas tienen poder para poner en actividad todas las glándulas de secreción interna, para hacerlas producir hormonas de toda clase que dinamicen al organismo vivo. 

Además, hay que tener en cuenta otros factores. Vean ustedes: la fuerza sexual es la que produce en el feto el fenómeno de mitosis. Entiéndase por mitosis la división de las células con el propósito de gestación humana o animal, o lo que sea. Bien. La presencia de la energía creadora hace que la célula original –que tiene, como ya se sabe, cuarenta y ocho cromosomas[1]– se divida en dos, que las dos se dividan en cuatro, y las cuatro en ocho, etc., formándose así los tejidos, los órganos y demás. Ese es el proceso de gestación, de formación de las criaturas entre el vientre materno. 

Quiero decirles a ustedes ahora, llevando esto al campo de la transmutación sexual, que las hormonas sexuales, activas dentro de la sangre, cargadas de electricidad y de magnetismo, van a producir en el organismo vivo –humano, del adulto– los procesos de mitosis, es decir, nuevas divisiones de células que, naturalmente, van a originar la creación de nuevos tejidos, jóvenes carnes. He aquí, desde un punto de vista biológico, cómo se logra la completa regeneración o rejuvenecimiento del organismo humano. 

Pero necesitamos crear –necesitamos crear, repito– nueva carne, nueva sangre, nueva vida en el cuerpo; hay que eliminar enfermedades, etc. No hay duda de que aquel que tiene una esposa-sacerdotisa consigue todo eso. Y por medio del Vajroli, se consigue también ese proceso biológico de transmutación de la fuerza sexual y el sabio aprovechamiento de las hormonas para el bien del organismo humano. Eso está claro, y quiero que ustedes lo entiendan de una forma específica, definida. 

¿Cuál es la diferencia entre los jóvenes de la nueva ola y los viejos anticuados y retardatarios? Una: que la tercera capa testicular de un joven está produciendo hormonas sexuales en cantidades alarmantes, zoospermos por montones. Todos esos zoospermos, transformados en hormonas, van al cerebro y les dan ideas nuevas, un modo de pensar revolucionario, se abren a lo nuevo, etc. 

En cambio, los pobres viejos que ya gastaron el esperma sagrado, que se degeneraron por el abuso sexual, 4 están 5 francamente amolados. Ya la tercera capa testicular produce muy pocos zoospermos, demoran muchas veces días y meses para tener zoospermos suficientes como para lograr una erección fácil; y claro, cuando ellos consiguen la tal erección, inmediatamente van al coito y eliminan los zoospermos, y pasan otros quince o veinte días, o un mes o más acumulando nuevos zoospermos. Cuando ya los tienen, van inmediatamente a derrocharlos para la satisfacción pasionaria de un momento, y así ellos van pasando su vida hasta que mueren. 

Claro, no teniendo los zoospermos en cantidades alarmantes, atrofiándose totalmente la tercera capa testicular hasta casi no producir ya ninguno, sucede que la segunda, debido a esa cuestión, produce sus células u hormonas, pero estas, ya [se producen] en fluidos que ya no logran pasar a la tercera capa debido a la atrofia de la misma. Entonces hasta vienen ciertas hinchazones e inflamaciones entre la segunda y la tercera capa, y después, lo peor: ello viene a afectar, por consecuencia lógica, a la próstata. Casi siempre esos pobres viejos degenerados son operados de la próstata debido a esos abusos. Esto es claro, quiero que ustedes lo entiendan en forma específica y definida. 

Los pobres viejos, al no producir en su tercera capa testicular zoospermos en cantidades alarmantes, pues no tienen ideas nuevas, porque sus células cerebrales están atrofiadas. Determinadas áreas no les trabajan, se quedan con lo que aprendieron en el pasado y se convierten en viejos retardatarios que no admiten nada nuevo; anticuados, con ideas rancias y torpes del ayer. 

Claro, ellos chocan con la juventud, porque la juventud está produciendo zoospermos nuevos, tienen ideas nuevas y se abren a lo nuevo; y entonces viene el choque entre lo nuevo y lo viejo. Esa es la diferencia que hay entre los jóvenes de la nueva ola y los hombres viejos. Es una diferencia completamente biológica, sexual. Entiéndanlo ustedes con claridad. 

Así pues, quiero que aprovechen ustedes el Vajroli-Mudra tal como se lo he enseñado para la transmutación, y quienes tienen mujer, que practiquen Magia Sexual. 

El Quinto Evangelio, capítulo «Factores determinantes de la salud físico-anímica» 
Samael Aun Weor