¿Qué significa obedecer la voluntad del Padre?

¿Qué significa obedecer la voluntad del Padre? 850 480 V.M. Kwen Khan Khu

Muy amados amigos y amigas:

Con enorme gusto me dispongo a haceros llegar unas líneas en torno a un tema sumamente importante que llamaremos:

¿QUÉ SIGNIFICA OBEDECER LA VOLUNTAD DEL PADRE?

Aparentemente, cuando hablamos de hacer cumplir la voluntad del Padre creemos casi siempre que con nuestros actos cotidianos la estamos haciendo. Nada más absurdo y quimérico.

Ante todo, para hacer la voluntad del SER es imprescindible que aceptemos su existencia, que creamos en Él profundamente y que estemos dispuestos de ánimo para seguir sus directrices, sean las que fuesen.

Aquellos afortunados que han logrado ver directamente a su REAL SER mediante una experiencia astral u onírica, al menos ya saben quién es esa energía maravillosa que es la porción de Dios dentro de cada uno de nosotros.

En una ocasión, en casa del Venerable Maestro Samael, en el mundo físico, pregunté al excelso:

─Maestro, ¿cómo sabríamos que estamos haciendo la voluntad del SER en un momento determinado?

La respuesta fue la siguiente:

Si lo que estás haciendo entra dentro del recto sentir, recto pensar y recto actuar, entonces puedes estar seguro de que estás haciendo la voluntad del SER…

Estas palabras resultaron para mi persona una guía durante muchos años, sobre todo cuando estuve cumpliendo misiones de expansión de nuestras sagradas enseñanzas. Obviamente, más tarde en el tiempo, a medida que mi progreso espiritual fue aumentando, entonces ya me fue más fácil sentir la voluntad de mi Padre que está en secreto y obedecerla.

Hay que saber que para hacer en nuestra vida la voluntad del SER es imprescindible renunciar a nuestros caprichos ante muchísimas circunstancias, ya sean circunstancias sentimentales, familiares, económicas, religiosas, filosóficas, etc., etc., etc.

En muchos momentos, desde esta Oficina de Coordinación, he conocido casos de doncellas que nos han hecho una consulta sobre la conveniencia o no de unir sus vidas a determinado sujeto, y, tristemente, aunque les hemos indicado la INCONVENIENCIA de esa relación, hemos sabido luego que esa chica que hizo la consulta decidió, por su parte, hacer la voluntad del YO y se fue a vivir con el supuesto «bienamado». El tiempo, más tarde, determinó el fracaso de aquella unión y, cuando quiso rectificar aquella doncella, ya ella había perdido muchos de sus valores anímicos y había sufrido diversos daños morales.

Recordemos aquí aquella narración que nos citan las Sagradas Escrituras y en la cual se nos dice que Dios quiso poner a prueba la obediencia de Abraham y le ordenó que sacrificara a su propio hijo. La Biblia nos relata que aquello fue algo muy duro moralmente para Abraham y le costó convencer a su esposa de la necesidad de obedecer al Padre, al SER. Ante aquel panorama, Abraham subió a un monte donde se le había indicado realizar ese holocausto, y cuando estuvo a punto de cumplir el mandato de Dios escuchó una voz que le espetó: «¡Abraham, Abraham, detente, no sacrifiques a tu hijo, lo que quería saber era hasta dónde llegaba tu fidelidad hacia mí!».

Obviamente que aquello fue un motivo de alegría enorme para Abraham y para su esposa, pues obedeciendo al Señor habían logrado mantener vivo a su hijo Isaac.

Recordemos también la historia de Job cuando fue probado en su fe y en su fidelidad hacia el Creador. El SER dio permiso a las tinieblas para que sometieran a Job a una prueba de fidelidad y de paciencia, y para ello permitió que Job padeciera una lepra que le duró ocho años. Durante aquellos años terriblemente difíciles Job nunca protestó contra Dios ni reaccionó iracundamente ante aquellas circunstancias. Al final de los ocho años citados, el Creador consideró que Job era absolutamente fiel a sus designios y aquella enfermedad se detuvo y, además, Dios hizo que sus carnes se regenerasen totalmente. Obviamente que esta narración tiene también un sentido simbólico que los gnósticos conocemos, empero los hechos fueron los hechos al punto de que pasaron a formar parte de los procesos sagrados del alma humana tratando de realizar todo el Camino Secreto

La vida, caro lector, es una constante prueba para todos nosotros, y solamente podremos salir airosos de dichas pruebas apelando a la obediencia a nuestro Padre que está en secreto.

Cuando estemos abrumados por los azotes que nos proporciona nuestra existencia, lo mejor es recurrir a la meditación y a la oración, rogando en todo momento al SER «No se haga mi voluntad sino la tuya»… Y nuestro Padre conoce remedios y remedios para calmar nuestras angustias, dolores, impaciencias, dudas que nos atormentan, etc., etc., etc., no lo olvidemos.

El mismo Maestro Aberamentho, aun conociendo el drama que le aguardaba, cuando oró en el Monte de los Olivos se dirigió a su Padre que está en secreto y rezó diciendo: «Señor, Señor, si es posible pasa de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad sino la tuya»…

Esa es una prueba del valor supremo que hemos de tener ante las durezas de nuestra vida.

También cuando recitamos el PADRENUESTRO hay en él una parte que dice: «Hágase tu voluntad así en la tierra como en los cielos»…Pero ¿acaso hacemos la voluntad del Padre en nuestros días? ¿Acaso el Padre nos ordena producir guerras y armas atómicas para matar a nuestros semejantes? ¿Acaso el Padre quiere que nosotros nos hagamos homosexuales, lesbianas, travestis, gais, etc., etc., etc.? ¿Acaso el SER quiere que abortemos a los niños que se están gestando? ¿Acaso el Padre produce alimentos transgénicos que matan a las muchedumbres? ¿Acaso el Padre quiere que exista el hambre mientras las riquezas que tenemos las empleamos en fabricar cohetes que nos lleven a la Luna? Obviamente que no. El SER es magnánimo, caritativo, sabe bien que el sexo es sagrado y es nuestra redención y salvación. Todas estas locuras las produce nuestro Ego, que con su hipocresía quiere hacernos creer que hacemos la voluntad del Padre. Hemos de reflexionar hondamente en esto.

En otra ocasión, allá mismo, en casa del Venerable Maestro Samael, pregunté al bendito:

Maestro, ¿qué habría pasado si en lugar de hacerme instructor gnóstico hubiera seguido estudiando en la universidad abogacía?

Respuesta:

─Pues te habrías graduado, serías un excelente abogado, tendrías mucho dinero, pero estarías lleno de karma que habrías de pagar en esta existencia y en la próxima.

Confieso que aquella respuesta me dejó estupefacto y, aunque ya sentía en mi corazón el anhelo de hacerme difusor de estas sagradas enseñanzas, mi determinación de llevar este mensaje a las multitudes se arraigó mucho más en mis entrañas.

Así pues, amigos y amigas, esto de hacer la voluntad del Padre no es una cosa mental o una frase cualquiera, es algo muy serio y hemos de ser pacientes para que el Padre nos haga ver, internamente o mediante los hechos de la vida diaria, qué es lo que Él quiere para nosotros.

En otro momento, tuve la oportunidad nuevamente de preguntar al V.M. Samael lo siguiente:

─¿Cuáles serían las señales del Padre para indicarnos que estamos haciendo su voluntad y no la del Ego animal?

Respuesta:

─Cuando veas que todo lo que te propongas hacer al respecto de algo que quieres obtener va saliendo sobre ruedas, eso significa que el SER está contigo. En cambio, cuando veas que todo lo que te propones hacer sobre un objetivo que te has marcado empieza a tener a cada momento tropiezos, dificultades, incertidumbres, problemas de toda índole, etc., etc., etc., eso significa que el SER no está de acuerdo con eso que te propones hacer, ¿entendido?

─¡Perfectamente entendido, querido Maestro! ─fue mi respuesta.

Termino este mensaje, pacientes lectores, dejándoos unas frases para vuestra reflexión:

«Es dos veces obediencia la obediencia cariñosa».
Sor Juana Inés de la Cruz

«El saber obedecer es la más perfecta ciencia».
Tirso de Molina

«Haz lo que tu amo te manda y siéntate con él a la mesa».
Cervantes

«Piedad y obediencia, estas son las raíces de la humanidad».
Confucio

MEMENTO MORI.
─‘Recuerda que un día morirás’─.
KWEN KHAN KHU

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