Profetas y Adivinos

Profetas y Adivinos 850 480 V.M. Samael Aun Weor

Hemos de hacer diferenciación entre los adivinos y los profetas. 

Eliphas Levi dice lo siguiente: «Adivino viene de la palabra divinarisdivinus, que significa ejercer la divinidad». Pero se le olvido al Abate Alfonso Luis Constant la partícula «a» que precede a la palabra divino. 

La gramática dice lo siguiente: «A, prefijo que denota separación, alejamiento»; por ejemplo, Teo significa ‘Dios’, pero si le anteponemos el prefijo «a» formamos la palabra «ateo», con la que denominamos al que no cree en Dios. Adivino representa precisamente lo contrario de lo divino, es decir, lo diabólico. Apolítico significa un individuo no político. 

Si leemos la Biblia cuidadosamente no encontramos una sola palabra a favor de los adivinos. 

Cuando el rey Nabucodonosor mandó a llamar magos, astrólogos, adivinos y encantadores para que le adivinaran el sueño de la estatua no hubo un solo adivino que revelase al rey este arcano, solo un profeta de Dios respondió delante del rey y dijo: 

«El misterio que el rey demanda, ni sabios, ni astrólogos, ni magos, ni adivinos lo pueden enseñar al rey. Mas hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios, y Él ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que ha de acontecer al cabo de días». –Véase Daniel 2, 27-28–. 

Esto es textual del capítulo segundo del libro de Daniel, e invita a meditar. 

Daniel, el profeta del Dios vivo, fue el único que pudo revelarle el sueño a Nabucodonosor. 

Los adivinos son videntes tenebrosos, son magos negros. Los profetas son videntes de la luz, son magos blancos. 

Los adivinos ven las imágenes del abismo y sueñan sueños del abismo, con los cuales pronostican acontecimientos que pueden fallar, porque no todas las veces cristalizan en el mundo físico las imágenes tenebrosas del abismo. Las escenas tenebrosas del abismo son realmente en el abismo, pero no siempre cristalizan en el mundo físico. 

Los profetas son videntes de la luz, varones de Dios iluminados por el Espíritu Santo, y sus pronósticos son exactos porque sus glándulas pineal y pituitaria están totalmente iluminadas por el Fuego Sagrado. 

Los chelas de la Fraternidad Blanca son aprendices, son discípulos de los profetas, y por ello pueden servir de mensajeros de los profetas y hablar palabras de los santos Maestros a los hombres. 

Para ser profeta se necesita recibir el Espíritu Santo. Empero los discípulos de nuestra Logia Blanca son mensajeros de los profetas y discípulos de los profetas. 

Los sueños vanos son del abismo. Los sueños de la luz son de la luz. 

Entre los profetas hay jerarquías. 

La Iluminación se va realizando poco a poco, porque «la naturaleza no hace saltos». En todo hay escalas y escalas, grados y grados. 

Existe el vidente del vidente y el profeta del profeta. El vidente del vidente es el Íntimo, el profeta del profeta es el Íntimo. 

Las visiones luminosas de nuestros discípulos vienen de las Jerarquías Blancas. No obstante, si nuestros discípulos se entregan a la fornicación y cogen por el camino negro se alejan del camino de los profetas y se vuelven adivinos. Entonces sus sueños son sueños del abismo, son sueños vanos, y sus pronósticos tenebrosos fallarán, lamentablemente, produciendo en ellos confusión de rostro y vergüenza. 

Los profetas son los Maestros de la Venerable Logia Blanca. Los adivinos son los magos negros, los videntes tenebrosos, los profetas de los baales, que comen en la mesa de Jezabel y enseñan a fornicar y a comer cosas ofrecidas a los ídolos. 

Nuestros discípulos deben seguir la senda de la perfección, deben ser puros, puros, puros, para que el cristal purísimo de su imaginación sea un espejo perfecto donde se puedan reflejar todas las imágenes preciosas del fuego universal. Todos los pensamientos impuros, todos los odios, todas las envidias, celos, maldades, etc. empañan el cristal purísimo de la clarividencia, convirtiendo a nuestros discípulos en videntes de las sombras, en adivinos. 

Rosa Ígnea, capítulo XXV, «Adivinos y Profetas». 
Samael Aun Weor