Grandeza y Esplendor de la Gnosis

Grandeza y Esplendor de la Gnosis 1581 889 V.M. Kwen Khan Khu

«Los Misterios que impartió Jesús –que también se conocen como sacramentos– son una poderosa ayuda hacia la Gnosis y Él se los confió a sus apóstoles y a sus sucesores. Mediante la práctica espiritual de los misterios –sacramentos– y la búsqueda incansable e inexorable de la Gnosis, los seres humanos pueden avanzar continuamente hacia la liberación de todo confinamiento material o de otro tipo. El objetivo fundamental de este proceso de liberación es el logro del conocimiento salvífico y, con él, la libertad de la existencia encarnada y el regreso a la Unidad Fundamental».

Gnosticismo, Stephan A. Hoeller

La Gnosis, como conocimiento revelador, obtiene a través de esta obra, Grandeza y Esplendor de la Gnosis, una aportación magnífica de la mano de su autor, contribuyendo de este modo a la mejor comprensión de la universalidad de esa maravillosa doctrina.

Innumerables han sido las manifestaciones del Gnosticismo desde comienzos del Cristianismo, e inclusive podríamos atrevernos a decir que también antes del credo cristiano.

Este tratado viene a poner de manifiesto lo que muchos autores teológicos, filósofos, sociólogos, místicos, anacoretas y las religiones de nuestro mundo han dicho en más de una ocasión: Sin la Gnosis resulta imposible entender los entresijos de cualquier ideología o religión, porque solo la Gnosis es capaz de llevarnos a ese terreno oculto donde termina el intelectualismo y comienza la vivencia espiritual legítima…..

Existe la Gnosis y asimismo la auto-Gnosis, es decir, aquella que ha de realizar sus portentos en el interior de cada ser humano. Tal fruto no es otro que aquel que permite al ente humano desprenderse de sus sueños egoicos, o velos mayávicos –dicho en forma oriental–, para quedar entonces catapultado hacia el océano de la Gran Realidad, más allá de los conceptos y preconceptos creados por el raciocinio del pseudo-hombre.

Cuando se ha atacado al Gnosticismo y se ha creído que finalmente había sido desintegrado, reaparece, como el Ave Fénix mitológica, con más vigor y cobrando actualidad y vigencia en todas las épocas. Esto se debe a que el conocimiento gnóstico no es un fenómeno virtual o una moda, sino que representa, en sí mismo y por sí mismo, al legítimo conocimiento superior subyacente en aquello que el propio Jung llamó Inconsciente Colectivo. Este Inconsciente Colectivo es asimilado en el Gnosticismo con el SER, lo inmutable, lo eterno, lo divino, que habita en las entrañas mismas del anthropos para llevarlo algún día hacia su lugar de origen, llámese a ese lugar el Reino, la Verdad, el Paraíso Perdido, etc., etc., etc.

Por ello bien vale la pena, en este caso, remitirnos a las palabras del gran Hermes Trismegisto cuando declaró enfáticamente: «Da simiente al que quiere sembrar y no tiene, y consejo al que quiere acertar y no sabe».

Veritas vincit
–La Verdad vence–

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