El prototipo de personalidad kalkiana

El prototipo de personalidad kalkiana 850 480 V.M. Kwen Khan Khu

Estimados lectores:

El prototipo de personalidad kalkiana

Os hago llegar unas aclaraciones que he considerado pertinentes al respecto de unas declaraciones de un pseudoescritor que, además, se echa flores a sí mismo presumiendo de ateo. En dicho artículo este sujeto comienza diciendo:

La religión es básicamente algo malo que hay que reducir al mínimo.

Eduardo Mendoza publica Las barbas del profeta, donde muestra su fascinación por las narraciones de la Historia Sagrada

Eduardo Mendoza Barcelona, 1943 ha abandonado Londres y vuelve a vivir en Barcelona, al menos hasta que amaine el virus. La semana pasada se puso a la venta una nueva edición de su ensayo Las barbas del profetaSeix Barral, libro publicado hace tres años en la mexicana Fondo de Cultura Económica FCE y en el que el autor repasa los temas y asuntos de la que fue su asignatura favorita en el colegio, la Historia Sagrada, “que nos transmitía todo aquello como verdades pero para mí fue una formación literaria muy potente”. Así, los protagonistas del nuevo libro de Mendoza son Adán y Eva, Noé, Jehová, Abraham, Isaac, Salomón… De todos ellos habla en una conversación telefónica con este diario, en una pausa de la escritura de la tercera y última entrega de su trilogía Las tres leyes del movimiento.

¿De dónde le brota a este personaje la idea ─que a él le parece muy loable─ de considerar a las religiones como algo MALO que es necesario reducir al mínimo? ¿Quién está hablando a través de su boca? ¿Será acaso el SER interior profundo de este señor? Obviamente que no. Quien habla a través de él es su propia Bestia interior, su Anticristo particular, aunque el mundo entero lo quiera negar.

Mediante el Gnosticismo podemos llegar a saber quién se manifiesta en nosotros cuando pensamos, sentimos o hacemos algo; esta es la virtud de la Gnosis. Como bien lo dijera el Presidente Fundador de la Gnosis contemporánea, el V.M. Samael Aun Weor: «Todas las religiones son perlas engarzadas en el hilo de oro de la divinidad». Empero, a una personalidad kalkiana como la de este señor eso le resultará absurdo porque, simplemente, está divorciado del Íntimo, se ha convertido en una casa vacía. A todos vosotros, ínclitos lectores, os hago saber que brindaremos nuestro análisis sobre cada respuesta de este ignorante diferenciando claramente sus palabras de nuestros comentarios.

Su obra no tiene muchos ecos bíblicos, ¿no?

En todas mis novelas hay momentos donde entra este componente, por ejemplo los santos, los patronos de las ciudades, la virgen de Montserrat, la Macarena…, aunque no son elementos estrictamente religiosos. Forma parte de la naturaleza humana creerse estas mitologías… Parece mentira que personas como Platón o Sócrates se creyeran lo de Zeus, Venus, esos personajes absurdos que se convierten en cisnes o toros para ligar con una campesina. A pesar de que eran grandes filósofos, daban esos hechos por absolutamente ciertos, de la misma manera que eminentes pensadores de hoy creen en Buda o la Historia Sagrada. En mi caso, era la única materia absolutamente fantástica que teníamos: entre las matemáticas y el latín, de repente aparecían ¡Sansón y Dalila! ¡Caín y Abel! Eran nuestros superhéroes.

Nuevamente, en esta primera respuesta que el sujeto da al periodista que lo interroga, arremete nada menos y nada más que contra los mismos padres de la filosofía eterna, tales como Platón y Sócrates, y tacha de ingenuos a estos Maestros Autorrealizados. Ya le gustaría a este pseudoescritor gozar de la capacidad concientiva que tuvieron todos aquellos Maestros de la antigüedad como Pitágoras, Platón, Sócrates, Heráclito, Solón, Anaxágoras, Tales de Mileto, etc., etc., etc. Estos seres obviamente que se comunicaban con las hoy llamadas divinidades paganas, pues aún la humanidad no había caído en el materialismo grosero de nuestros días y en la degeneración sexual que ha arruinado la máquina orgánica de las masas del mundo entero. A este sujeto, querido lector, le resulta IMPOSIBLE CAPTAR EN SU MENTE la ley de la metamorfosis metafísica que permitía a aquellas divinidades de la Edad de Cobre cambiarse su estructura y aparecer ante los mortales convertidos en cisnes, toros, águilas, etc., etc. En aquellos tiempos la humanidad no tenía totalmente atrofiada su anatomía oculta y, a pesar de ya haber comenzado el YO a realizar su conquista del Alma de los hombres, aún las gentes podían percibir fenómenos relacionados con la cuarta vertical. Para colmo de los colmos, el autor de esta barbaridad tiene en su cabeza que estas divinidades solo se transformaban para ir a abusar de campesinas… ¡Pobre hombre!… Nada entiende acerca de las metamorfosis sagradas.

¿En serio se aburría usted en la clase de literatura?

No nos hacían leer novelas de tiros, como ahora sucede. Nos hacían aprender figuras retóricas, métrica, la pura mecánica de la literatura clásica. Leíamos fragmentos de Lope de Vega, Calderón, Santa Teresa de Jesús… Está bien porque las novelas son para los ratos libres y la enseñanza debe hacer eso…, pero era muy aburrido, yo sacaba notas regulares en literatura. En cambio, ¡ah, la Historia Sagrada! Era como la serie de televisión más disparatada.

Ahora, respondiendo a la pregunta del entrevistador, este soñador considera a las narraciones religiosas o sagradas como algo propio de las historias disparatadas de la televisión de nuestros días; así está, lamentablemente, el género humano de estos tiempos. Pero aquí cabe encajar la portentosa frase de Victor Hugo: «El que ríe de lo que desconoce está en camino de ser idiota»…..

Usted cuenta cómo podía haber sucedido que el Cristianismo tampoco representara la figura humana…

Se habrían borrado de un plumazo todos los museos de arte clásico del mundo. Pudo suceder, como en el islamismo, y no tendríamos a Leonardo da Vinci. De la que nos hemos librado…

En esta respuesta anterior, el megalómano llegó a recibir un rayo de luz proveniente del sentido común.

Aborda prohibiciones como la de comer cerdo o calamares.

Los judíos creyentes no pueden comer cerdo ni animales marinos que no tengan escamas, lo que afecta a todos los mariscos, calamares, pulpos… ¿Y por qué prohíbe Dios comer calamares? Es un tema muy serio: ¿qué refleja esto de la naturaleza humana? ¿Por qué nos imponemos limitaciones y castigos? Dicen que tiene un origen sanitario, para evitar comer comida contaminada… No, no, es simplemente para distinguirse de otras civilizaciones y decir: ‘Nosotros somos los que no comemos esto’. Luego lo justificamos porque en una montaña se apareció una divinidad prohibiéndonos los percebes y las ostras.

Nada sabe, este megalómano, en sus delirios de grandeza, acerca del porqué de las limitaciones que existen en algunas religiones. Empero, además, es bueno saber que muchos textos sagrados fueron luego adulterados por los seguidores de tales o cuales creencias, todo lo cual llevó a la humanidad a padecer la enfermedad psicológica del FANATISMO EXACERBADO. Ignorando nuestra premisa anterior, el pseudoescritor afirma entonces que los seguidores de determinadas religiones se imponen castigos y en el fondo lo único que quieren es diferenciarse de los demás… Ciertamente, muchos de los fanatismos religiosos que vemos hoy en día, sobre todo en el Judaísmo y en el Islam, denotan, en el fondo, una inclinación muy profunda en los fieles fanáticos a querer sentirse SUPERIORES A LOS DEMÁS.

Caín y Abel le hacen pensar en España…

Somos un país cainita. Fíjese: solo había dos personas en el mundo y lo primero que hacen es matarse el uno al otro. Podrían haber sido españoles.

El arca de Noé cobra mucha actualidad en un momento de extinción masiva de especies…

Yo la vi siempre una historia mucho más festiva que apocalíptica, era como un super-zoo metido en una barca enorme. Hoy hemos dado la vuelta a la educación y todas las enseñanzas éticas son de tipo práctico, pero antes se transmitían de una manera literaria y mítica. Hoy te dicen cómo comportarte, cómo cruzar la calle…, pero la gente necesita mitos y los va a buscar en Tolkien, ‘Juego de tronos’, las distopías… Eso es el alimento espiritual que antes eran la Historia Sagrada o los Dioses del Olimpo.

Nuevamente, en el párrafo anterior, este personaje kalkiano, sin conocer el verdadero sentido cabalístico-metafórico del Arca de Noé, la compara con un zoológico y considera todas estas narraciones del Antiguo Testamento como cosas que las gentes necesitan tener en sus mentes, a causa de una supuesta mediocridad de la mente humana, todo lo cual la lleva a afianzarse en mitos o historias irreales, etc., etc., etc.

¿Usted sigue esos productos que cita, estas series o sagas contemporáneas?

Sí, pero con decepción. Me parecen refritos. Todas echan mano de las mitologías antiguas y hacen una especie de comida basura con estos elementos: un poquito de la mitología nórdica de los nibelungos, los enanos y gigantes, un poquito de la Biblia, un poquito de la mitología griega, algo de la india… Como entretenimiento en televisión, algunas son eficaces pero a mí me dejan la sensación de que me están tomando el pelo.

Dedica un capítulo a Sodoma y Gomorra…

Es otra de las cosas chocantes de la Biblia. De golpe, en ese episodio, se decide condenar a sangre y fuego la homosexualidad, de la que no se había dicho nada hasta entonces. De repente, pum, y no vuelve a aparecer el tema. Otras culturas de la época la ven como algo natural, algo que sucede, ni bueno ni malo, sencillamente lo que hay. Pero en la Biblia, los rayos del cielo destruyen completamente una ciudad en la que, curiosamente, todos eran homosexuales salvo una familia a la que dejan marchar. ¿Usted ha visto alguna vez una ciudad así?

Este aventurero mentaloide nada sabe, lamentablemente, acerca de la degeneración en que caen los pueblos y las razas. En el centro de toda degeneración ─ya lo sabemos mediante la Gnosis─ está, justamente, la FORNICACIÓN. Este hábito pernicioso despoja al ente humano de toda energía místico-espiritual, engordando más y más Yoes en el continente anímico de la persona, hasta quedar divorciada completamente del SER.

Cuando esto ocurre, nada tiene de extraño que las dinastías solares decidan acabar con determinados grupos humanos, como fue el caso de Sodoma y Gomorra, ciudades estas que ya, manifiestamente, se volvieron infernales.

La familia que no fue afectada por dicho castigo divino es un símbolo, paciente lector, es la familia que se mantenía fiel a sus compromisos divinales. Lo mismo ocurrirá con toda la raza humana actual, ya está absolutamente fracasada en todos los niveles y ya ha comenzado el exterminio de la misma mediante cataclismos de distinta especie, a lo que se añadirá la Tercera Guerra Mundial, pestes, virus de distinta especie, enfermedades desconocidas, etc., etc., etc.

Aborda el poder de lo onírico, y la importancia de los sueños en la Biblia…

Freud es un judío de formación bíblica profunda y todos sus estudios del subconsciente tienen una base muy fuerte en el Antiguo Testamento. Nosotros hemos heredado esa concepción: lo de las fuerzas ocultas, la Biblia está llena de brujas, vampiros, intervienen los sueños, es un libro extrañísimo, lleno de símbolos, que luego los aprovecha todos el psicoanálisis: la ballena, el padre y el hijo, los hermanos…

Queridos lectores, aunque ciertamente Freud fue un judío, como lo fueron igualmente Karl Marx, Hegel y otros, no significa que él fuera realmente profundo en sus planteamientos. Justamente, hace ya años que el psicoanálisis dejó de ser útil, así lo han considerado las diversas sociedades de psiquiatría. Freud fue un fanático que todo lo referente a sueños lo ligaba con la sexualidad, lo cual no tiene sentido.

Más profundo y verdadero escrutador de la psiquis humana fue Carl Gustav Jung, quien, realmente, encontró el lazo que une los niveles subconscientes del psiquismo humano con las más diversas tradiciones religiosas o metafísicas. Jung consiguió entrever la importancia de los sueños en la vida del hombre, afirmando siempre que mediante estos últimos algo profundo en el interior del ser humano busca manifestarse enviando mensajes oníricos. Ese «algo» es nada menos y nada más que el mismísimo SER.

Pero, en su obra, los sueños no son importantes.

No lo son. Tengo poco respeto a los sueños. Me parecen una molestia innecesaria. Son desagradables, por uno agradable que uno tiene hay doscientos que te dejan con mal cuerpo. Menos mal que solo han sido un sueño. Suelen ser agobiantes: yo, en ellos, llego tarde a un sitio, me presento en un lugar vestido de mala manera o, si hago una mala digestión, no puedo andar, me persiguen y no puedo correr. ¿Para qué sirven los sueños? Son una bobada.

En esta otra respuesta que apreciamos en el párrafo anterior, nuevamente el sujeto, divorciado de su verdadera naturaleza anímica ─léase: el SER─, se ríe de lo que desconoce y arremete contra «los sueños» aludiendo a que son, la mayoría de ellos, desagradables… Pero lo que este señor no toma en cuenta es que si sus sueños son desagradables es porque son provocados por sus innumerables agregados psicológicos que le juegan una mala pasada a cada momento.

Este libro, en realidad, que sería blasfemo en otras épocas, está escrito desde el cariño, ¿no?

Es un libro cariñoso, sí. En El asombroso viaje de Pomponio Flato ya se recogía este cariño por las historias sagradas, entonces eran el niño Jesús, san José, la Virgen… Bueno, yo creo que la religión es básicamente algo malo que hay que procurar reducir al mínimo porque siempre acaba con matanzas, exterminios y violencia. Ahora nos quejamos de los islamistas que decapitan a profesores por cualquier tontería, pero ¿cuántos herejes hemos quemado en la plaza pública? La religión, cuanto más apartada, mejor. En cambio, la mitología me inspira ternura porque es el vuelo de la imaginación.

Aquí, el entrevistado ya se delata como ATEO IRREMEDIABLE, por eso afirma contundentemente que las religiones son algo que hay que reducir al mínimo. No son culpa de las religiones los desastres que han hecho con ellas determinados grupos de clérigos fanáticos, como esos que siguen decapitando gente en nombre del Islam, o los crímenes que, en su momento, cometió la iglesia católica en tiempos medievales, apelando a las hogueras para quemar todo lo que, según ellos, consideraban satánico, en virtud de sus fanatismos y megalomanías.

Pero, junto a esa irracionalidad, las religiones contienen también los principios de paz y armonía…

Los valores estos son muy recientes, hasta hace un siglo y medio la cruz y la espada iban siempre unidas, el Cristianismo era una religión de conquista. Ahora se ha quedado la religión oficial como evangélica, de paz, concordia, caridad, solidaridad y amor, pero la religión original de la que procede es de una brutalidad tremenda; al que hace cualquier cosa se le lapida, y a las pobres mujeres asimiladas a los bueyes y otras propiedades del varón ya ni le cuento…

Nuevamente, este desequilibrado mental vuelve a afirmar que siempre la religión estuvo enraizada en la brutalidad, el odio, el sectarismo, el desprecio hacia la mujer o hacia los animales, etc. Sigue sin entender el pseudoescritor que el mal uso de las religiones ha sido culpa de sus pastores que, no habiendo ellos mismos encarnado los principios religiosos que predicaban, fueron víctimas de su autoengaño.

Cuente.

En los códigos bíblicos, si un marido tiene celos, coge a su mujer y la encierra, y entonces se abre una investigación en un tribunal. Si los celos estaban injustificados, se la “perdona” y la dejan salir. Bastan los meros celos para castigarla, no haberla pillado haciendo de las suyas. Y, si ha habido algo, por supuesto, se la lapida.

En estas otras declaraciones el entrevistado vuele a repetir más de lo mismo…

Usted dice apoyar los diez mandamientos. ¿Incluso el sexto?

Sí, sí, hay que hacer las cosas bien, hombre, moderadamente, no aquí te pillo y aquí te mato, mire lo que pasa con Weinstein y todos sus muchos seguidores. Todos los mandamientos tienen una justificación: no mentir, no matar, no robar… son cosas que están bien, matizado luego todo lo que quiera.

En esta respuesta que otorga a los medios de comunicación, el ateo se ve forzado a aceptar los Diez Mandamientos debido a la lógica aplastante que estos últimos plantean.

Se permite usted la crítica literaria y elogia detalles del Narrador de la Biblia, como que Moisés sea tartamudo.

¡Claro! Las películas bíblicas me gustan mucho, son enormemente divertidas, pero también un desastre porque afrontan un serio problema: el cine es por definición realista y no puede reflejar la mitología, o lo que es puramente abstracción, a diferencia de la literatura. El Moisés de ‘Los diez mandamientos’ es una especie de vaquero que salva a su pueblo de los indios. En realidad era un chiflado tartaja que hablaba por medio de su hermano. Uno piensa: ¿por qué esos detalles tan innecesarios? Es lo que le da consistencia a la Biblia, te hace pensar que debió de ser verdad, que Moisés debió de existir, porque, si te inventas un héroe ¿por qué lo haces tartamudo?

La mundanalidad del llamado «hombre moderno» es incapaz de comprender la vida de los Grandes Iniciados y por tal razón critica todo detallito que parezca extraño en la vida de los mismos. Ciertamente, Moisés tuvo durante su vida problemas de tartamudez, empero eso no le impidió autorrealizarse a fondo y mucho menos le impidió hacer sus prodigios.

Se ocupa mucho más del Antiguo que del Nuevo Testamento…

El Antiguo es una mitología, con algunos fragmentos poéticos y legislativos. El Nuevo es más un reglamento de conducta, sería como autoayuda, lo que hay que hacer para ser bueno, pero tiene muy poca acción: el ciclo de Navidad, la Pasión, en medio cuatro milagros, la resurrección de Lázaro y poca cosa más. No hay las batallas, los reyes, las dinastías, las traiciones, todas esas cosas del Antiguo Testamento. Son dos obras totalmente distintas que no tendrían que ir juntas y que lo están por razones de tipo religioso, no literarias.

Como buen intelectualoide, el entrevistado responde en el párrafo anterior comparando al Antiguo Testamento con el Nuevo Testamento, dándole a este último simplemente la calidad de un «código de buena conducta»… Critica, el supuesto escritor, que ambos testamentos estén juntos en eso que llamamos La Biblia, pero era inevitable que así fuese, pues los teólogos de siglos pasados consideraron a los mismos como parte de la tradición religiosa occidental.

¿Y los Reyes Magos?

Casi no aparecen, pero por la necesidad que tenemos de convertir las cosas en mágicas les hicimos ser lo que son, en una operación no solamente comercial sino de exaltación de la infancia y la imaginación. Hemos montado todo un mundo alrededor de dos párrafos del Evangelio.

Los que estudiamos la Gnosis sabemos que las narraciones acerca de los Reyes magos fueron el producto de los alquimistas medievales, y en ellas, metafóricamente, mostraban la necesidad de utilizar el Mercurio de los sabios para llegar a encontrar el niño Cristo interior, que ha de nacer en el corazón del ser humano.

Os dejo ahora unas frases para la reflexión.

«La rabia de la intolerancia es el más loco y peligroso de los vicios, porque nos engaña con la apariencia de la virtud».
Souchey

«Es menester ser muy fuerte o ser muy loco para atreverse a ser intolerante».
Chamfort

«La intolerancia puede ser definida aproximadamente como la indignación de los hombres que no tienen opiniones».
G. K. Chesterton

«La menor parte de lo que ignoramos es mucho mayor que todo cuanto sabemos».
Platón

«La enfermedad del ignorante es ignorar su propia ignorancia».
A. B. Alcott

RECIBID TODOS LOS BENDITOS EFLUVIOS DEL OMNIMISERICORDIOSO POR TODA LA ETERNIDAD.
KWEN KHAN KHU