El Sello Hermético - Samael Aun Weor

El Sello Hermético

El Sello Hermético 850 480 Universal
Es indubitable que siempre vivimos identificándonos con cosas y hechos inútiles. […] ¡Nos dejamos succionar la energía psíquica! ¿A qué nos pareceríamos? Yo digo que tal vez a un colador lleno de agujeros –esos que sirven para colar el café–, y claro, como es habitual, por ahí se escapa la energía, por ahí se escapa todo, lo perdemos, y el pobre colador queda vacío. El medio ambiente succiona nuestras propias energías y no las acumulamos, y aunque trabajemos en esas condiciones en la Novena Esfera, en la Fragua Encendida de Vulcano, es obvio que no logramos, en esa forma y de ese modo, crear el segundo cuerpo ni mucho menos el tercero o el cuarto. Para poder crear el segundo cuerpo, se necesita aprender a sellarnos herméticamente, mágicamente. ¿Qué se entiende por el Sello Hermético? No permitir que nos succionen la energía, no olvidarnos de sí mismos jamás, nunca, en ningún segundo, en ningún minuto, para no identificarnos con las nimiedades, con las tonterías de este mundo ilusorio. Es obvio que si no pueden extraernos nuestra energía vital, esta se acumula en el interior y como resultado surge el segundo cuerpo: el astral. Pero si todo el mercurio de la Filosofía secreta permitimos que nos lo extraigan las gentes que viven en este mundo tridimensional de Euclides, entonces ¿con qué elemento vamos a fabricar el segundo cuerpo, o el tercero, o el cuarto? […] Uno debe, todas las mañanas, sellarse herméticamente: «No hago sino lo que el Ser quiere que haga, no lo que los demás quieren que yo haga; no me voy a identificar con nada en la vida…». Porque cuando uno se identifica con algo, resulta siendo autómata. Si se identifica uno con su propia mente, con sus propios pensamientos morbosos, termina adulterando y fornicando; si se identifica uno, desgraciadamente, con sus emociones negativas, termina perdiendo energía creadora por toneladas; si se identifica uno con las palabras, como las palabras groseras y sucias de alguien, claro que termina diciendo sandeces. Debemos sellarnos, repito, cada mañana, y el sello debe ser constante: no identificarse con nada que no sea el Ser, no olvidarse de su Ser nunca jamás, nunca jamás, nunca jamás, porque el Ser es lo que cuenta, es lo fundamental…

Samael Aun Weor
El Quinto Evangelio (capítulo conferencia «Los siete Fuegos y el sello de Hermes»)