Muy amados/as amigos/as:
Os hago llegar en esta oportunidad este grabado de un artista italiano que llevó por nombre Salvador Rosa ─1615-1673─. Este grabado lleva por título…
…EL GENIO DE SALVADOR ROSA

Antes de entrar en materia, digamos con algunos historiadores lo siguiente:
«Pintor sincero, libre, apasionado y ecuánime, aborrecedor de la riqueza y la muerte, este es mi ingenio ─ingenuus, libre, pictor succensor, et aequus, spretor opum, mortisque, hic est geniu─. Así proclama el pergamino en la esquina inferior derecha de este grabado, la expresión más contundente de la filosofía artística de Rosa. Además de pintor y grabador, Rosa también fue actor, músico y poeta, famoso ─algunos dirán infame─ en su época como una personalidad artística extravagante y franca, que creía firmemente en la dignidad del genio creativo y en la libertad del artista para seguir su propio camino, independientemente de las exigencias del mecenazgo o las convenciones en general. Más que un paisajista, Rosa anhelaba ser reconocido como un erudito pintor de historias y alegorías. Tras casi una década en Florencia, una experiencia que lo dejó insatisfecho, Rosa regresó a Roma en 1649 y comenzó a trabajar en una serie de composiciones de figuras a gran escala con serios temas filosóficos y moralizantes. A principios de la década de 1660, produjo varios grabados clasicistas que desarrollaron la temática erudita de sus pinturas y reflejaron el interés por el estoicismo, con su desprecio por la fortuna y la vida mundana.
El Genio de Salvador Rosa ilustra el tema filosófico del artista prácticamente al pie de la letra. La figura del artista/genio se representa coronada de hiedra y reclinada en la pose de un Dios fluvial clásico; su brazo izquierdo descansa sobre una cornucopia invertida de la que se derraman monedas y joyas; sin embargo, parece desinteresado por estas riquezas. De la misma manera, el entorno del cementerio, con sus cipreses, su prominente tumba y su gran jarrón decorado con un cráneo de cabra y emitiendo humo, sugiere la indiferencia del artista hacia la muerte y su repudio a la misma.
Rodeando al joven hay cinco figuras alegóricas cuyos atributos representan diversas facetas del genio al que Rosa aspiraba. El joven ofrece su corazón a la personificación de la Sinceridad, representada por la mujer que sostiene una paloma. Justo detrás de él, la Libertad le coloca una gorra en la cabeza. En primer plano a la izquierda, la mujer arrodillada que sostiene un panel con una figura esbozada es el arte pictórico. El filósofo, que viste una toga y señala su libro y la balanza, representa la idea de equilibrio y justicia. En marcado contraste con todos ellos, un sátiro tosco ─coronado con una hiedra como la figura principal─ representa los instintos más bajos. Más importante aún, los sátiros estaban vinculados con la sátira, un modo de escritura en el que Rosa sobresalía, exponiendo sin piedad el vicio y la locura humanos, el desprecio y el ridículo. Al fondo se aprecia un jarrón que lleva adherido un cráneo de cabra y de tal jarrón emana humo».
¿Qué es todo esto, estimado/a lector/a?
Este grabado que nos muestra al pintor y a la par filósofo, nos ha querido exponer las dos caras de una moneda: de un lado la vida superflua, vacía y veneradora de las cosas materiales como si se tratara de algo trascendental; del otro lado nos señala que para lo único que vale la pena vivir es, justamente, para los valores del espíritu ─la indiferencia hacia la muerte, la sinceridad, a la cual el pintor ofrece su corazón y sus más profundos sentimientos…─.
Todas estas virtudes nos hacen merecedores del gorro de la libertad verdadera, pues, gnósticamente hablando, solo es libre aquel que no está atado a las superficialidades humanas.
El mismo panel en que se apoya una mujer arrodillada, con una figura esbozada, nos invita al amor hacia el arte y sus sublimaciones. De la misma manera, el filósofo con su toga, su libro y su balanza nos señalan que solo somos amantes de la verdad aquellos que somos justos y equilibrados como una balanza y estamos envueltos por la filosofía.
El sátiro de nuestro tema alude a la vulgaridad que siempre anda husmeando la manera de pervertirlo todo y en todo momento carga encima los instintos más bajos. La palabra sátiro está unida a esta otra: sátira,un estilo de escritura al que estaba ligado el pintor de nuestro grabado.
El jarrón que tiene adherido un cráneo de una cabra y que emite humo, evidencia, justamente, que todo es humo, pocas cosas son trascendentales.
Os entrego ahora, unas frases para la reflexión:
«El entendimiento sabe moderar los sentimientos».
Calderón
«Más vale un entendimiento que muchas manos».
Eurípides
«No puede ser entendido el que fuere buen entendedor».
Gracián
«No hay microscopio más sutil que la inteligencia».
Felipe Picatoste
«El verdadero entendimiento consiste en dar valor al de los demás».
La Bruyère
EX AEQUO ET BONO.
─‘De modo justo y bueno’─.
KWEN KHAN KHU