Metamorfosis mutua de las cosas, Jakob Bornitz

«Mutua rerum metamorphosis» (Metamorfosis mutua de las cosas)

«Mutua rerum metamorphosis» (Metamorfosis mutua de las cosas) 850 480 V.M. Kwen Khan Khu

Estimados lectores y lectoras:

Me complace enviaros, en esta oportunidad, el presente grabado titulado…

…MUTUA RERUM METAMORPHOSIS
─‘Metamorfosis mutua de las cosas’─

Para comenzar nuestra explicación debemos deciros que este grabado es el número 17 del libro Emblematum sacrorum et civilium miscellaneorum,Diversos emblemas sagrados y civiles’. El libro fue escrito por Jacob Bornitz, conocido en alemán como Jakob ─1560-1625─, un escritor, jurista y diplomático de la Silesia austríaca de los siglos XVI y XVII.

Metamorfosis mutua de las cosas, Jakob Bornitz

DESCRIPCIÓN:

Ignis aquae vires, vice mira, aqua concipit ignis: Mutua naturae semina quaeque gerunt.

Traducción: ‘El fuego y el agua tienen poderes, en un giro maravilloso, el agua concibe al fuego: Cada uno lleva las semillas de la naturaleza mutua’.

¿Qué significa esto, queridos amigos?

En el mundo de las transmutaciones, todos nosotros sabemos acerca de las diversas potencialidades que poseen los cuatro elementos de la naturaleza, a saber: el agua, el fuego, el aire y la tierra. Escrito está que en el inicio de la creación estos elementos fueron mezclados inteligentemente por la bendita MULAPRAKRITI ─Divina Madre Cósmica─ para comenzar a darles forma a las unidades planetarias que hoy conforman nuestro Sistema Solar.

En el centro de nuestro grabado, el artista, seguro conocedor de estos fenómenos metafísicos, nos muestra a un personaje que con su mano derecha, teniendo en ella una jarra, escancia el líquido elemento sobre una especie de plato del que brotan unas llamas. Este grabado nos está diciendo lo que afirmaron y siguen afirmando los verdaderos Maestros del arte hermético: «En el agua duerme el fuego»

De manera análoga, cuando nos referimos al trabajo alquímico particular que debemos poner en marcha en nuestra estructura o anatomía, todos debemos comprender que en nuestras aguas genesíacas o seminales se halla latente el Fuego Secreto que nuestra Divina Madre Kundalini pondrá en marcha cuando esas aguas hayan sufrido sus metamorfosis.

Hemos dicho, gnósticamente hablando, que las aguas mercuriales son en un principio de color negro, posteriormente se tornarán blancas, más tarde se volverán amarillas y, finalmente, resplandecerán con el color rojizo. Cuando esto ocurre en el laboratorium oratorium de nuestro cuerpo físico será porque Stella Maris ─nuestra Virgen Madre interior─ las habrá fecundado con la fuerza del Espíritu Santo y, en consecuencia, habremos despertado el Fuego Sagrado. Tal fuego deberá ascender por entre las vértebras de nuestra columna vertebral y, de este modo, nos iremos adentrando en las diversas iniciaciones que iremos viviendo a lo largo de nuestro recorrido hermético. Es la virtud emblemática de nuestras aguas lustrales, y por ello está terriblemente vetado al ser humano practicar la FORNICACIÓN o pérdida de su licor seminal.

Lo que la Gnosis ha mantenido durante siglos guardado como una clave de todos los esplendores es, justamente, el SAGRADO ARCANO A.Z.F., que en sus encriptadas siglas nos quiere decir:

  • A: AGUA.
  • Z: AZUFRE.
  • F: FOHAT LUMINOSO.

Esa es la virtud asombrosa que encierra el elemento AGUA, y por tal razón el personaje de nuestro grabado vierte agua sobre un plato alegórico. Habitualmente, cualquier persona común y corriente diría que el agua que brota de la jarra apagaría el fuego que vemos en el plato. Empero, esa es la metamorfosis de la que nos quiere hablar el autor de este grabado. Se trata de una secreta transformación que puede suscitarse si conocemos las reglas del ARTE HERMÉTICO. Esa es la mutación de los elementos en el interior de nuestra fisiología realizada con especial cuidado para que, mediante una sublimación, obtengamos, con paciencia y perseverancia, el Vellocino de Oro o la PIEDRA FILOSOFAL.

Acoto para nuestro amable lector unas palabras del sabio autor FULCANELLI, gran Maestro de la Blanca Hermandad, veamos:

¡Ahora sé en verdad! Palabra de gozo vivo, arranque de íntima satisfacción, grito de alegría que profiere el Adepto ante la certidumbre del prodigio. Hasta ese momento, la duda podía aún asaltarle, pero en presencia de la realización perfecta y tangible, ya no teme errar.

Ha descubierto el camino, ha reconocido la verdad, ha heredado el Donum Dei. A partir de ahora, nada del gran secreto es ignorado por él… Mas, ¡ay! ¡Cuántos, entre la muchedumbre de los que buscan, pueden gloriarse de llegar a la meta y de ver, con sus ojos, abrirse la prisión, cerrada para siempre para la mayoría!

La prisión sirve también de emblema del cuerpo imperfecto, tema inicial de la Obra, en el que el alma acuosa y metálica se encuentra fuertemente apegada y retenida. «Esta agua prisionera ─dice Nicolas Valois─ grita sin cesar: Ayúdame y te ayudaré, es decir, libérame de mi prisión, y si puedes hacerme salir una vez, te convertiré en el dueño de la fortaleza donde me encuentro. El agua, pues, que se halla en este cuerpo encerrado es de la misma naturaleza de agua que la que le damos a beber y que se llama Mercurio Trismegisto, del que habla Parménides cuando dice: Naturaleza se regocija en Naturaleza, Naturaleza supera a Naturaleza y Naturaleza contiene a Naturaleza. Pues esta agua encerrada se refocila con su compañero que acude a liberarla de sus hierros, se mezcla con él y, por fin, convirtiendo dicha prisión en suya y rechazando lo que les es contrario, que es la preparación, se convierten en agua mercurial y permanente… Legítimamente, pues, nuestra agua divina es llamada la llave, luz, Diana que aclara la oscuridad de la noche. Pues es la entrada de toda la Obra y la que ilumina a todo hombre».

Os regalo ahora unas frases para vuestra reflexión:

«La Naturaleza es tan benigna que ordena las cosas de manera que, en cualquier parte del mundo, encontrarás algo similar».
Leonardo da Vinci

«En la naturaleza nada hay superfluo».
Averroes

«Siento en mi espíritu de poeta el saludo amable de la tierra, la generosidad de la Naturaleza».
Rubén Darío

«Los dones de la Naturaleza valen más que los del Arte».
Voltaire

«La Naturaleza siempre tiene más fuerza que la educación».
Voltaire

NUDA VERITAS.
─‘La verdad desnuda’─

KWEN KHAN KHU